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Alain Touraine y Ernesto Laclau publicaron algunas ideas impertinentes en un
artículo titulado América Latina en tiempo de Chávez (Nueva
Sociedad 205, septiembre/octubre 2006). Tratan de responder a la pregunta de si es que existe una
izquierda en América Latina.
En el análisis de estos dos estudiosos de América Latina encontramos similitudes
y diferencias interesantes. Su visión panorámica de la región, desde la
perspectiva europea, destaca relieves y relaciones sorprendentes que
frecuentemente escapan al ojo local.
Observan la dificultad persistente en la región para canalizar los movimientos
sociales por vías de la institucionalidad por la incapacidad de las elites
políticas para hacerse cargo de dichas reivindicaciones sociales.
Efectivamente, sorprende el profesor Touraine cuando escribe que: Hoy América
latina parece más lejos de encontrar una expresión política para sus problemas
sociales que hace treinta años. En eso radica lo esencial: eso es lo que está en
juego y ahí está el fracaso.
Señala que el caso paradigmático y decisivo para el futuro de la región es
Bolivia, por el tipo de desarrollo que el país intenta darse. Por otro lado
estaría el caso de Chile – como caso extremo de una globalización en lo que más
bien parece ser un caso aislado en la región.
Y Touraine avanza una conclusión también sorprendente:
…la conclusión con la que desearía comprometerme, al menos en la medida de mi
capacidad de análisis, es que sólo una radicalidad política mucho mayor que la
del período reciente permitirá a los países latinoamericanos escapar de dos
aparentes soluciones que en realidad conllevan un gran peligro: por un lado, un
gobierno de elites liberales apoyadas en una economía mundial globalizada y, por
el otro, lo que se podría llamar una “ilusión neocastrista”.
Esta conclusión más bien inquietante no se condice con la imagen que tiene de sí
mismo un país importante del continente: Chile, país que se siente cada vez
menos perteneciente a América latina y que espera, de acuerdo con la célebre
frase del ex presidente Lagos, enriquecerse con el comercio entre el Este y el
Oeste del mundo, como alguna vez lo hiciera la República de Venecia. Esta es una
alternativa extrema para una de las soluciones posibles, la de la globalización
exitosa; la otra es la que, pese a su fragilidad, toma forma en Bolivia. Hoy en
día me parece imposible definir otras soluciones posibles entre esas dos
tendencias profundamente opuestas.
Por su lado, Ernesto Laclau también observa la dificultad que tienen los
partidos para canalizar por vías institucionales las demandas sociales.
Refiriéndose al caso Venezolano destaca la lógica de la opción Chávez frente a
la incapacidad de las élites políticas para dar cuenta de la situación y
requerimientos de la población. De allí la lógica de la ruptura “populista”.
...En el caso venezolano, la transición hacia una sociedad más justa y
democrática requería el desplazamiento y la ruptura radical con una elite
corrupta y desprestigiada, sin canales de comunicación política con la vasta
mayoría de la población. Es decir que cualquier avance demandaba un cambio de
régimen. Pero para lograrlo, era necesario construir un nuevo actor colectivo de
carácter popular. No había posibilidad alguna de cambio sin una ruptura
populista. Todos sus rasgos están presentes en el caso chavista: una
movilización equivalencial de masas; la constitución de un pueblo, símbolos
ideológicos alrededor de los cuales se plasme esta identidad colectiva (el
bolivarismo); y, finalmente, la centralidad del líder como factor aglutinante.
Este es el factor que más polémicas despierta.
Si bien Touraine y Laclau proporcionan pistas intelectuales interesantes, evitan
responder directamente a la pregunta por la existencia de la izquierda en
América Latina. Talvez un gesto de buena educación.
Allí donde las políticas neoliberales llevaron a economías y sociedades a
enormes crisis de los noventa –avanza Laclau– se abrieron causes de izquierdas
portadoras de las necesarias regulaciones y de mayor representatividad – cómo
sucedió – por ejemplo - en Argentina, efectivamente.
Pero además es posible observar que allí donde la globalización logró colonizar
aunque sólo parcialmente la cultura política con el nada discreto encanto de una
serena ideológica neoliberal, las izquierdas viven momentos existenciales
caracterizados por la pérdida de sus identidades culturales y de su espíritu
crítico así como por el distanciamiento progresivo respecto de la diversidad
social, cultural y política de la región. Un desvanecimiento que no estaba de
ninguna manera predeterminado, que les resta sin embargo la originalidad
necesaria para aportar propuestas así como horizontes culturales y educacionales
interesantes a las nuevas generaciones.
Touraine y Laclau muestran dos perspectivas originales y tienen la habilidad de
sorprender con sus hipótesis acerca de lo que sucede en la región. Es también
una invitación a la propia reflexión.
Publicado en el
blog
ePapers de Arturo Durán. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
21 el 1 de
noviembre 2006. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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