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Sonia Sánchez integra
AMMAR Capital
(Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos).
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Quiero hablar y reflexionar con ustedes de la soledad de la puta, hablar de esa
soledad tan desigual que ya es obscena.
Soledad que es atravesada por relaciones de poder sobre ese cuerpo y
subjetividad; para que no puedan pensarse y verse por fuera del ejercicio de
expropiación y explotación a la que están sometidas.
¿Alguna vez lo pensaron eso?, esta soledad que viene acompañada y sostenida por
la omisión de muchas y muchos, por programas incompletos, por programas de
prevención. ¿Prevención de qué? ¿de salud? ¿de tráfico? ¿de violación?
No, no se puede hablar de
prevención cuando hay hambre, cuando hay necesidad de un trabajo, de un techo
propio, cuando no se sabe leer ni escribir, cuando se quiere vivir dignamente y
la señora burocracia y miles de requisitos les dice no, cuando no se es libre.
Cómo trabajar el tema de explotación, de prostitución,
cuando a estas personas no se las escucha, no se las ve, cuando gran parte de esta
sociedad tiene un rol silente y a la vez verdugo ante esta situación.
Cómo trabajar la fragilidad en estas mujeres, cómo despertar esa fragilidad en
las personas que tienen un puesto de poder, en lugares claves, para que haya un
cambio.
Es distinto leer un libro sobre la explotación a escuchar una persona que lo
fue, leer sobre la prostitución cuando hay putas que
quieren vomitar tanto dolor verbalmente, y se les tapa la boca con forros, y con
una caja de alimentos.
Con el hambre no se negocia, no hay negociación posible. Y de eso las putas y en
particular las mayores lo saben, lo padecen, y lo viven a diario.
Rostros surcados por el tiempo, cuerpos avejentados, gastados, golpeados,
atravesados por el miedo, la vergüenza, y hoy por el sida.
Dios, si ya era brutal ser puta, y vieja ¿te imaginás con sida? No, no hay
imaginación posible que pueda transportarte a ese lugar. Todo mi ser se
convierte en un cuerpo vibrátil mirando la realidad sin maquillaje, sin ese
polvo que suaviza y tapa. Pero no basta con ello, se necesita de más, se
necesita trabajar los prejuicios de cada uno y una, de políticas de empleos
capaces de contener y fortalecer una subjetividad más libre.
Mi fragilidad estalla en mil gritos, en impotencia, en rabia, y bronca. Siii, sólo
le cuesta 5 pesos al sida ser uno más que ocupa, usurpa, expropia, y abusa de
ese cuerpo hambreado, para seguir enmudeciéndolo.
Mirando la cara del hambre prostituido, no puedo seguir callada, menos cuando
las/os legisladoras/es quieren reglamentar esta esclavitud, convertirlos en
empresarios a los proxenetas, cuando el Ministerio de
Salud bonaerense (Claudio
Mate) apoya y fomenta guetos sanitarios para las
prostitutas, cuando sindicalistas, ONGs, hombres y mujeres apoyan esta
esclavitud, explotación sexual como trabajo y profesión, a ellos les digo
“cuando comiencen los talleres de formación profesional para ser putas”, ¿se lo
recomendarían a sus hijas como una profesión más, como ser abogada,
doctora, enfermera, maestra, periodista...?
Todos estos neoliberales junto con los usuarios son los que te educan para ser
una puta productiva y sumisa, hoy en esta sociedad que tiene como eje central el
consumo y la comunicación, a las putas se las aísla y se las mantiene a todas
juntas, sin posibilidad de crear nuevas relaciones, de gozar de los beneficios
que tienes como ciudadanas (ejem los hospitales) eso
hacen las/os fiolas/os, no dejan que hables, que te relaciones con otras
personas (en el mundo de la prostitución le llamamos a
estas otras, locas sueltas, no tienen fiolos), de esta manera el control que se
tiene sobre ese cuerpo es absoluto.
A partir de ese control se obtiene toda la información para armar proyectos,
para vivir de la prostitución ajena, para hacer una
introspección sobre sus miedos, deseos, angustias, porque hoy ya no alcanza con
sólo estudiar la vagina de la puta.
Publicado en el blog de
Maristella Svampa. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
23 el 15 de
noviembre 2006. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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