Peripecias Nº 25 - 29 de noviembre de 2006

CIUDADANÍA

 

Lula da Silva ataca a movimientos sociales y queda al desnudo

 

Raúl Acosta

 

 

R. Acosta es colaborador de CLAES D3E en relevamiento periodístico de la información regional.

 

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El presidente de Brasil, Lula da Silva, consideró que diversos movimientos sociales, y en especial el ambientalismo, son un obstáculo al desarrollo de Brasil. En un discurso ofrecido en la inauguración de la primera usina de biodiesel asociado a alcohol de Brasil, el pasado 21 de noviembre, Luiz Inácio Lula da Silva improvisó, y quedó en evidencia algunos de sus pensamientos más profundos.

 

Comenzó por reconocer que "no sabía" cuáles eran las soluciones para lograr el crecimiento de Brasil. Estas afirmaciones se enmarcan en una larga polémica interna dentro de Brasil, donde se ha acusado al gobierno Lula de ser responsable de la muy baja tasa de crecimiento de la economía. Ante esos cuestionamientos, que sobre todo surgieron con fuerza en la reciente campaña electoral, ahora Lula responde que no sabía cuáles eran las soluciones, pero enseguida propuso que se tomaría unos dos meses para pensar en alternativas.

 

Enseguida pasó a enumerar lo que considera son los obstáculos para el crecimiento económico. Esos obstáculos están en los ambientalistas, los permisos ambientales, los indios, las comunidades quilombolas, los fiscales judiciales y el tribunal de cuentas. [1]

 

Sobre los ambientalistas, Lula ahondó todavía más: son personas "que no quieren que la gente use carbón, que son personas que no quieren que se haga una termoeléctrica, no quieran una usina nuclear y no tienen dimensión del precio de la energía eólica, del costo de la termoeléctrica a diesel".

 

Para completar el desaguisado de declaraciones, el presidente de Brasil prometió que presentará acciones en un futuro cercano, advirtiendo: “No las tengo, pero las voy a encontrar porque el país necesita crecer”.

 

Estas declaraciones parecen constituir el reconocimiento de la débil gestión ambiental del primer gobierno Lula. Si bien el presidente ha defendido políticamente a la ministra del ambiente Marina Silva (una reconocida militante del PT), también es cierto que en los grandes temas de debate nacional, el Ministerio del Ambiente no logró ganar ninguna batalla. Silva perdió los debates sobre los transgénicos, no logró fortalecer el control ambiental, debió ceder ante la polémica trasposición de aguas del Río San Francisco, y ensayó un tímido programa ambiental frente a la resistida ruta BR 163, entre varias cuestiones destacadas. Del otro lado, Lula da Silva defendió el ala de economistas ortodoxos y del agronegocio.

 

A lo largo de estos años, buena parte de los movimientos sociales reaccionaron tímidamente frente a estas cuestiones, en especial por la esperanza de que el Partido de los Trabajadores pudiera encauzar al gobierno Lula de regreso en sus metas históricas. Eso no ha sucedido.

 

Pero no sólo se enfrenta el problema de un gobierno que se vuelca a las prácticas desarrollistas mas convencionales, sino que ahora el presidente Lula embate contra los movimientos sociales. Si se escucha al Lula que habla sin el auxilio de un discurso escrito, parece ser que nos encontramos con su verdadero pensamiento.

 

A pocos días de realizadas estas declaraciones, más de cincuenta organizaciones sociales de Brasil han lanzado una declaración repudiando las palabras de Lula. Las organizaciones se declaran profundamente indignadas por esas afirmaciones, advirtiendo que las “informaciones del propio gobierno indican que los atrasos en la tramitación de algunos proyectos de infraestructura se deben a su mala calidad ambiental, al no cumplimiento de los plazos por parte de los emprendedores y la insuficiencia de personal y recursos en los órganos públicos responsables de las licencias” ambientales. Asimismo se señala que “destrabar” esos proyectos, como reclamó Lula, no debería significar suprimir los derechos o las garantías legales.

 

Entre los firmantes de la nota se encuentran las principales redes ambientales de Brasil, sus organizaciones y centros de investigación más destacados. La nota subraya que “al atacar a las minorías, el presidente recurre a un pretexto obviamente inconsistente e comete una justicia innombrable”, y seguidamente recuerda que “a todos interesa el desarrollo del país, que no es apenas el crecimiento económico, una lección que se aprendió en tiempo de dictadura”.
Estas declaraciones de Lula da Silva lo muestran atacando a minorías sociales, convencido de obstaculizar el desarrollo, aunque simultáneamente dice no saber qué hacer para permitir el despegue económico de Brasil. Parece ser que el presidente está confundido.

 

Nota:

 

[1] Entre sus declaraciones, en portugués, dijo: “Eu estou me dedicando, em novembro e dezembro, a ver se eu pego todos os entraves que eu tenho com o meio ambiente, todos os entraves com o Ministério Público, todos os entraves com a questão dos quilombolas, com a questão dos índios brasileiros, todos os entraves que a gente tem no Tribunal de Contas”. Las quilombolas son comunidades negras rurales de fuerte identidad.

 

Publicado en el semanario Peripecias Nº 25 el 29 de noviembre 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones.

 

 

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