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La costa del océano Pacífico de Colombia, empieza en el límite con Panamá, cerca
de Punta Ardita y va hacia el sur hasta la desembocadura del río Mataje en la
bahía de Ancón de Sardinas. Tiene unos 1.300 kilómetros de longitud, es
acantilada al norte y al sur es baja.
Los pobladores son en un 89% negros, también hay indígenas catíos y Cunas en
Urabá. Los principales problemas son el desempleo y la deficiencia de los
servicios públicos, la guerrilla y los paramilitares. En los últimos días se han
presentado problemas a lo largo de esa costa, a los que dedicaremos esta
columna.
Hay mucha pobreza, pero sin embargo se trata de una región con muchas
posibilidades. El turismo está en una fase inicial, es muy elemental y poco
numeroso, lo que en parte se debe a que no hay buenas vías de acceso. Pero es
una industria que promete mucho, crea mucho empleo y podría contribuir a que
esta costa salga de la pobreza en la que ahora vive. La pesca es más abundante
que en el Caribe. En Bahía Solano se hace turismo en pequeña escala; es la
región de pesca deportiva más rica de Colombia y se captura el Marlín y el Pez
Vela. Hacia el sur tenemos al Puerto de Buenaventura, el cual ha padecido mucho
últimamente el flagelo de la violencia; a sus problemas dediqué una columna
Horizonte que fue publicada el 14 de febrero de este año.
Como en todas las tierras bajas de Colombia, hay paludismo. Existe una gran
influencia africana en esta costa del Pacífico. Los pobladores explotan los
manglares pero el gobierno quiere que sean del dominio público. Hay grandes
intereses detrás de las industrias de los madereros y de los camaroneros,
empresas que son una amenaza de degradación por sus métodos de explotación y
perjudicarían a las comunidades negras. Se olvidó que los temas ecológicos deben
abordarse teniendo como consideración básica al ser humano, según definición de
las Naciones Unidas.
En el Departamento del Chocó, en el municipio del Carmen del Daríen, hubo hace
poco alarma por la muerte de unos doce niños, de los que se dijo que habían
muerto de hambre. Una comisión del gobierno nacional visitó la zona. Comprobaron
que la nutrición no es buena. Los médicos del centro hospitalario encontraron a
varios niños con señas de deshidratación y también de desnutrición. Viene a
sumarse a eso la situación de orden público que ocasiona la suspensión de las
siembras y constituye un impedimento para la caza de animales de monte, base de
la dieta de los indígenas Embera de la zona.
Existe corrupción en el sector público: hace poco resultó que unas
transferencias por 310.000 millones no aparecen. Se dice que murieron 49 niños
de hambre en lo que va corrido del año. Llegó la violencia y trajo desalojos y
desplazamientos que arruinan a las familias. En el otro extremo de esa costa,
hacia el sur, en el Departamento de Nariño, la Infantería de Marina ha tenido
que incursionar pues allá está el frente 29 de las FARC – EP. Por el río Tapaje
se transportan toneladas de coca hacia el Pacífico. La gente no quiere
permanecer allá porque tienen miedo por los enfrentamientos que son de
esperarse. La población de El Charco se ha convertido en uno de los principales
productores de coca de Nariño. El 60% del municipio tiene unas 17.000 hectáreas
de cultivos ilícitos; los campesinos cambiaron los cultivos de yuca y plátano
por la coca.
Entre los desplazados se han presentado, cada vez más, casos de diarreas y
enfermedades respiratorias. Hay unos albergues en donde las mujeres cocinan con
carbón, en el piso, mientras que en los cuartos no alcanzan las colchonetas y a
muchos niños les toca dormir sobre plástico o sobre el piso. Se dice que a pesar
de más de 30 toneladas que ha dado el Gobierno para los desplazados y a la ayuda
de ONG, muchos se quejan de que la comida no alcanza y de que no tienen con qué
comprar medicinas.
Se requiere acción más decidida del Estado, especialmente en el campo social y
de la salud, ojalá con la contribución desinteresada de la empresa privada.
Mientras no se les encuentre solución a los graves problemas en la costa del
Pacífico, el horizonte de Colombia continuará siendo poco halagüeño.
Publicado en el periódico
El Mundo el 25 de abril 2007, que se
edita en la ciudad de Medellín para el departamento de Antioquia (Colombia).
Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 45 el 25 de abril
de
2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos. |