Peripecias Nº 45 - 25 de abril de 2007

CIUDADANÍA

 

 

Problemas en el Pacífico colombiano

Fernando Uribe Restrepo

 

 

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La costa del océano Pacífico de Colombia, empieza en el límite con Panamá, cerca de Punta Ardita y va hacia el sur hasta la desembocadura del río Mataje en la bahía de Ancón de Sardinas. Tiene unos 1.300 kilómetros de longitud, es acantilada al norte y al sur es baja.

 

Los pobladores son en un 89% negros, también hay indígenas catíos y Cunas en Urabá. Los principales problemas son el desempleo y la deficiencia de los servicios públicos, la guerrilla y los paramilitares. En los últimos días se han presentado problemas a lo largo de esa costa, a los que dedicaremos esta columna.

 

Hay mucha pobreza, pero sin embargo se trata de una región con muchas posibilidades. El turismo está en una fase inicial, es muy elemental y poco numeroso, lo que en parte se debe a que no hay buenas vías de acceso. Pero es una industria que promete mucho, crea mucho empleo y podría contribuir a que esta costa salga de la pobreza en la que ahora vive. La pesca es más abundante que en el Caribe. En Bahía Solano se hace turismo en pequeña escala; es la región de pesca deportiva más rica de Colombia y se captura el Marlín y el Pez Vela. Hacia el sur tenemos al Puerto de Buenaventura, el cual ha padecido mucho últimamente el flagelo de la violencia; a sus problemas dediqué una columna Horizonte que fue publicada el 14 de febrero de este año.

 

Como en todas las tierras bajas de Colombia, hay paludismo. Existe una gran influencia africana en esta costa del Pacífico. Los pobladores explotan los manglares pero el gobierno quiere que sean del dominio público. Hay grandes intereses detrás de las industrias de los madereros y de los camaroneros, empresas que son una amenaza de degradación por sus métodos de explotación y perjudicarían a las comunidades negras. Se olvidó que los temas ecológicos deben abordarse teniendo como consideración básica al ser humano, según definición de las Naciones Unidas.

 

En el Departamento del Chocó, en el municipio del Carmen del Daríen, hubo hace poco alarma por la muerte de unos doce niños, de los que se dijo que habían muerto de hambre. Una comisión del gobierno nacional visitó la zona. Comprobaron que la nutrición no es buena. Los médicos del centro hospitalario encontraron a varios niños con señas de deshidratación y también de desnutrición. Viene a sumarse a eso la situación de orden público que ocasiona la suspensión de las siembras y constituye un impedimento para la caza de animales de monte, base de la dieta de los indígenas Embera de la zona.

 

Existe corrupción en el sector público: hace poco resultó que unas transferencias por 310.000 millones no aparecen. Se dice que murieron 49 niños de hambre en lo que va corrido del año. Llegó la violencia y trajo desalojos y desplazamientos que arruinan a las familias. En el otro extremo de esa costa, hacia el sur, en el Departamento de Nariño, la Infantería de Marina ha tenido que incursionar pues allá está el frente 29 de las FARC – EP. Por el río Tapaje se transportan toneladas de coca hacia el Pacífico. La gente no quiere permanecer allá porque tienen miedo por los enfrentamientos que son de esperarse. La población de El Charco se ha convertido en uno de los principales productores de coca de Nariño. El 60% del municipio tiene unas 17.000 hectáreas de cultivos ilícitos; los campesinos cambiaron los cultivos de yuca y plátano por la coca.

 

Entre los desplazados se han presentado, cada vez más, casos de diarreas y enfermedades respiratorias. Hay unos albergues en donde las mujeres cocinan con carbón, en el piso, mientras que en los cuartos no alcanzan las colchonetas y a muchos niños les toca dormir sobre plástico o sobre el piso. Se dice que a pesar de más de 30 toneladas que ha dado el Gobierno para los desplazados y a la ayuda de ONG, muchos se quejan de que la comida no alcanza y de que no tienen con qué comprar medicinas.

 

Se requiere acción más decidida del Estado, especialmente en el campo social y de la salud, ojalá con la contribución desinteresada de la empresa privada. Mientras no se les encuentre solución a los graves problemas en la costa del Pacífico, el horizonte de Colombia continuará siendo poco halagüeño.

 

Publicado en el periódico El Mundo el 25 de abril 2007, que se edita en la ciudad de Medellín para el departamento de Antioquia (Colombia). Reproducido en el semanario Peripecias Nº 45 el 25 de abril de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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