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G. Reyes es Ph.D. en Economía para el Desarrollo / Relaciones
Internacionales de la Universidad de Pittsburgh; con certificados de
post-grado de las Universidades de Pennsylvania y Harvard. Coordinador
del Informe de Desarrollo Humano, PNUD-Venezuela.
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Recientemente se ha dado a conocer un estudio conjunto que han realizado tres
instituciones: la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), y la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El tema del documento es una evaluación de las evidencias que se tienen en
Latinoamérica respecto al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio (ODM).
Como se recordará, los ODM, constituyeron un acuerdo que en septiembre de 2000,
fijaron los Jefes de Estado del mundo, en una histórica reunión en la
Organización de Naciones Unidas en Nueva York. El gran objetivo es alcanzar esos
objetivos para 2015. Una de esas metas es lograr condiciones de equidad de
género en los empleos.
Según el referido estudio, se confirma la tendencia recurrente en la región
respecto a que las mujeres son quienes tienen los empleos más precarios. Un
indicador al respecto, es el porcentaje de mujeres que se ubican en el mercado
informal.
Se hace una comparación a nivel de hombres y mujeres en los mercados informales,
tanto en lo urbano como en lo rural. Uno de los primeros rasgos importantes es
que en todos los países la informalidad es mayor en el medio rural que en el
urbano.
Además, en toda la región, las mujeres son las que más están ocupadas en la
informalidad. Este rasgo general, no obstante cuenta con dos excepciones.
Solamente en República Dominicana y Jamaica los hombres son más numerosos, tanto
en lo rural como en lo urbano, que las mujeres ocupadas en ese espacio
económico. Quizá pueda existir alguna discrepancia metodológica que pueda
afectar la compatibilidad de los datos. Sin embargo, esto no altera la tendencia
general en la región.
Se evidencia que en tres países, casi todas las mujeres trabajadoras del medio
rural lo hacen en el sector informal. Son los casos de Bolivia, Paraguay y Perú;
en esas naciones un 91% de las mujeres del área rural se ocupan en las llamadas
actividades de la economía subterránea o marginal. Otros países donde más del
80% de las mujeres rurales se ocupa en esos puestos de trabajo precarios, son:
Brasil, Ecuador, Guatemala, Honduras y México. El valor más bajo de mujeres
rurales en lo informal lo da República Dominicana con un 49%.
Cuando se observa la condición de mujeres en mercados informales en el medio
urbano, las cifras tienden a ser menores que los valores mostrados en el medio
rural. Sin embargo, los datos no son alentadores. Los casos más altos se centran
en Bolivia (67%), Honduras (66%), y Perú (62%). Los países que muestran el menor
porcentaje regional de mujeres trabajando en el sector informal urbano, son
Panamá (33%), Costa Rica (38%), y República Dominicana (39%).
En general uno de los más grandes problemas que tiene la región latinoamericana,
es la creación de empleos estables, con salarios decorosos, con prestaciones
laborales. Ese es el rasgo por excelencia que vincula –además de la seguridad
social y la asistencia directa que brindan los gobiernos– al crecimiento
económico con el desarrollo. El empleo es el eslabón que posibilita que los
beneficios de la economía a nivel macro puedan repercutir en los sectores
mayoritarios de los países, que por lo general dependen de un salario, para
mantener y aumentar su nivel de vida.
En Latinoamérica el desempleo abierto persiste en manifestarse en casi 9%. Es un
nivel alto; pero el mayor desafío se encuentra precisamente con la recurrencia
que se tiene en cuanto al subempleo, al empleo que no es estable, que se ubica
en los obscuros circuitos de la economía informal. En otros estudios, tales como
uno que recientemente diera a conocer el Banco Interamericano de Desarrollo, el
sector informal se manifestaba como responsable de casi 1,200 millones de
millones de dólares, eso es aproximadamente un 50% del total anual de producción
económica de Latinoamérica. Es allí en donde predomina la ocupación de las
mujeres.
Es imperativo que se implementen políticas de discriminación positiva, que
favorezcan mejores condiciones para que las mujeres puedan realizar
efectivamente su aporte laboral a la sociedad. Es evidente que a lo largo de la
historia, hemos tratado a las mujeres como seres humanos de segunda categoría,
no obstante su indispensable papel en la dinámica social que desde siempre nos
ha acompañado. De continuar con el letargo de políticas y de acciones concretas,
es casi seguro que Latinoamérica como un todo, no llegue a cumplir la meta de
equidad laboral de género, para el año 2015.
Cuadro 1. Género e informalidad en América Latina: Enfoque urbano-rural %
|
País |
Mujeres |
Hombres |
%
de Población rural |
Año de encuesta |
|
Rural |
Urbano |
Rural |
Urbano |
|
Bolivia |
92 |
67 |
79 |
50 |
38 |
2002 |
|
Brasil |
84 |
47 |
78 |
37 |
17 |
2002 |
|
Chile |
52 |
40 |
52 |
26 |
12 |
2000 |
|
Costa Rica |
57 |
38 |
45 |
29 |
39 |
2001 |
|
Rep. Dom. |
49 |
39 |
61 |
43 |
41 |
1997 |
|
Ecuador |
85 |
56 |
70 |
37 |
39 |
1998 |
|
El Salvador |
75 |
49 |
62 |
36 |
40 |
2002 |
|
Guatemala |
80 |
56 |
60 |
35 |
53 |
2000 |
|
Honduras |
89 |
66 |
77 |
52 |
53 |
2003 |
|
Jamaica |
68 |
54 |
84 |
66 |
48 |
1999 |
|
México |
79 |
50 |
73 |
47 |
23 |
2002 |
|
Nicaragua |
77 |
60 |
65 |
44 |
43 |
2001 |
|
Panamá |
65 |
33 |
67 |
33 |
44 |
2002 |
|
Paraguay |
91 |
61 |
80 |
50 |
44 |
2002 |
|
Perú |
91 |
62 |
75 |
44 |
25 |
2002 |
Fuente: Agrupación propia, basado en BID, CEPAL y PNUD (2006) Brecha
Urbana-Rural y los
Objetivos de Desarrollo del Milenio en América Latina. Washington, D.C.: BID,
pp. 50 y 173.
Publicado en el Boletín
Nº 30 de la Revista
Latinoamericana de Desarrollo Humano de PNUD en marzo de 2007.
Reproducido en el semanario
Peripecias Nº 46 el 2 de mayo
de
2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos. |