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“Y así vienen, así se dejan caer sobre nosotros; las inmensas riquezas de
nuestro suelo son disputadas a pedazos por las casas extranjeras y ellos viendo
la indolencia y la imbecilidad troglodita de los pobladores del país, se sienten
amos y les tratan como a lacayos, cuando no como a bestias. Ellos fijan los
precios de nuestros productos, ellos fijan los precios de nuestra materia prima
al salir del país y luego nos fijan otra vez los precios de esa misma materia
prima al volver al país elaborada. Y como si esto fuera poco, ellos fijan el
valor cotidiano de nuestra moneda.”
Vicente Huidobro. Balance Patriótico.
Siempre estamos ante un nuevo mundo, y el pensamiento siempre llega demasiado
tarde.
Hablamos de Latinoamérica por convención, un análisis riguroso nos obliga
reconceptuar el término o abandonarlo.
¿Porque analizamos la fracción del mundo que hemos definido arbitrariamente?
¿Vamos a utilizar un concepto geográfico tardo medieval? ¿vamos a considerar a
Latinoamérica a la tierra de los latinoamericanos? Si escogemos esta última
opción ¿vamos a naturalizar a los ciudadanos utilizando el ius solis o el
ius sanguinis?
El asunto no es trivial: Los latinoamericanos abundan en lugares muy distantes
de los Andes y del Amazonas. En los EEUU se los incluye entre las minorías por
mera majadería académica.
Es que los pobres tienen esa capacidad de reproducirse exponencialmente pese a
las circunstancias adversas que deben atravesar. En el caso de los
latinoamericanos, esa tendencia general se acentúa gracias al condicionamiento
moral del catolicismo. Para los primermundistas es muy cómodo considerar
latinoamericanos a los que viven dentro de unas fronteras arbitrariamente
situadas y aquellos que inmigraron desde esos territorios. Sin embargo no
considerarán jamás parte integrante de Latinoamérica aquellos territorios en
dónde los latinoamericanos constituyen la mayoría de la población pero que en el
almanaque mundial aparezcan con otra bandera. Es que ser o no ser
latinoamericano tiene muy poco que ver con la Sociología o con la Antropología,
así como lo que es o no Latinoamérica con la geografía; son cuestiones
Políticas, partes de la terminología geopolítica. Y la política tiene muy poco
que ver con la democracia. Y las cuestiones políticas... en el conflicto se
definen por el resultado de la violencia, y en tiempos de paz también. Sólo
cambian las armas. En tiempos de paz los batallones se componen de abogados y la
artillería de dinero.
Por eso es importante limpiarse bien la boquita si es que vamos a hablar de
Latinoamérica y de latinoamericanos. Son ineludibles los exordios y las citas al
pie.
Si queremos usar el término debemos precisar el concepto, y si queremos usar el
concepto deberemos precisar cuáles son las motivaciones que persigue nuestra
definición.
En mi caso, entiendo por Latinoamérica, al conjunto de sujetos a las normas de
los Estados nacionales latinoamericanos. Y digo sujetos, sin más, ya que los
territorios de los cuales se ufanan los nacionalistas criollos sólo están para
naturalizar a los latinoamericanos según el domicilio de la partera.
Los recursos que yacen en los territorios latinoamericanos son explotados por
los más fuertes del mundo y las propias legislaciones oficialmente lo reconocen.
Y si Latinoamérica se une, se desarrolla y se convierte en una nueva Europa
¿Cómo repelemos a los balseros africanos que abarrotarán nuestras bahías? Si
Chile se desarrolla ¿Deberemos aumentar un par de miles de metros la cordillera
de los Andes?
Basta de pelotudeces. En este mundo existen pobres y ricos, explotadores y
explotados. Y si la mayor parte de los que se conocen por latinoamericanos son
pobres como la mayor parte de los Europeos ricos, eso no cambia en absoluto las
cosas.
Un Chile desarrollado en un mundo subdesarrollado, una América desarrollada en
un mundo subdesarrollado, o una Europa desarrollada en un mundo subdesarrollado
son cuestiones equivalentes. Y el derecho de herencia que exigen los Europeos de
hoy por el sudor y la sangre de sus antepasados es una convención que puede caer
con la velocidad de la Bastilla.
Definir a grupos humanos por su sujeción común a un ordenamiento jurídico es
tarea de los estadistas, burócratas y estadísticos a lo sumo. Agrupar a
individuos según una bandera es una tarea de párvulos. Me parece que el concepto
sociología es o muy grande para eso o se lo utiliza pretenciosamente para
blanquear la irracionalidad que subyace a tal ejercicio.
Existen pobres y ricos, y los pobres no tienen poder y los ricos sí. Esa es toda
la cuestión.
Los DDHH, la democracia y la soberanía son sólo ideologías, y el conocimiento de
la sociedad obliga avocarse al estudio de la sociedad y no al estudio de los que
los códigos jurídicos y morales dicen qué debe ser la sociedad.
Todos sabemos, aunque algunos se tapen los ojos y oídos, que si las normas se
respetaran no existirían sacerdotes, ni jueces, ni abogados. La sociedad tiene
sus propias reglas y esas no son las jurídicas. Si vamos a hablar de
Latinoamérica como unidad sociológica deberemos explicar muy bien cómo, porqué y
para qué.
Publicado en la bitácora
Violencia y Control
Social. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
57 el 18 de julio de 2007. Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos. |