Peripecias Nº 64 - 5 de setiembre de 2007

CIUDADANÍA

 

Chile

 

Cómo conviven el nuevo sindicalismo

y la vieja dirigencia

Felipe Saleh

 

 

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En los días previos a la marcha, la directiva de la CUT habría decidido marginar de los flashes capitalinos a Cristián Cuevas, pidiéndole que se quedara en Los Andes. El líder de los subcontratistas advierte que "ahora vendrá un intento por disciplinar al movimiento sindical con órdenes partidarias".

 

Horas antes de la protesta convocada para el miércoles, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT, 300 mil afiliados), Arturo Martínez, estaba en la sede de la multisindical, sentado en una mesa larga con el resto de la dirigencia. Rodeado de periodistas y una vaca de carne y hueso que junto a su dueño, un Tío Sam vestido de rosado, completaban la metáfora de la desigualdad. Pero cuando a la vicepresidenta de la entidad, María Rozas, le preguntan por qué el golden boy del movimiento sindical, Cristián Cuevas, no está en la ceremonia, aclara que éste "no es dirigente de la CUT", y añade, muy segura: "Esta no es una organización mediática".

 

Casi en el mismo momento, pero a menos de cinco cuadras hacia el norte, Sergio Alegría, presidente del Sindicato de Trabajadores de Contratistas y Subcontratistas (Sintrac, 14.500 afiliados) era detenido en el desalojo de la Dirección del Trabajo, tomada por un grupo de peonetas subcontratados para Embotelladora Andina. "No a los operadores políticos disfrazados de dirigentes sindicales", decía uno de los panfletos que llovieron durante el incidente. La organización que encabeza Alegría es una de las que ha protestado por la excesiva intromisión de los partidos políticos en el movimiento sindical. "En un sindicato de 100 personas, de cinco dirigentes hay dos comunistas y dos socialistas, y al final las decisiones se toman de acuerdo a lo que dicta el comité central del partido. Así ocurre en la CUT y en las grandes federaciones. Los sindicatos famosos son funcionales al sistema", afirma Alegría, obrero especialista en cañerías industriales.

 

Viento fresco

 

En los días previos a la movilización, la directiva de la CUT, controlada casi en partes iguales por el PS (12 consejeros) y el PC (11), habría decidido marginar de los flashes a Cuevas, pidiéndole que se quedara en Los Andes. El presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC, 12 mil afiliados) asegura que se quedó en la zona que representa como presidente regional de la CUT por "decisión propia y no por instrucción de alguien", pero reconoce que el posicionamiento de la cuestión sindical ha causado una intervención más decidida de los partidos. "Vendrá un intento por disciplinar al movimiento sindical, las órdenes partidarias, las tratativas, pero conmigo no se van a atrever, vamos a evitar las decisiones que se toman a espaldas de los trabajadores", aclara Cuevas, desafiante. Aunque no habló para Telesur como el secretario general de la CUT, Jaime Guajardo ni apareció mojado en la portada de "La Segunda" el día de la marcha, como María Rozas, igual se las arregló para mantener su estatus de celebridad. Apareció en televisión mientras era detenido en San Felipe y habló con una radio en directo desde la comisaría. Rozas, sin embargo, niega que este escenario sea real: "Ojalá tuviéramos más apoyo de los partidos, sería bueno que estuvieran más metidos".

 

Alegría uno de los responsables de la movilización de subcontratistas de Enap en julio y Cuevas, que empezó como dirigente formando el sindicato de Sodexo, donde era aseador, además de representar a los dirigentes menores de 50 años, convergen en conceptos como "autonomía" e "independencia" de una institucionalidad sindical, dicen, cooptada durante mucho tiempo por la injerencia de los partidos. En este sentido, representan al "nuevo sindicalismo" que, en el caso de Cuevas, "respeta mucho a la dirigencia de Martínez y María Rozas", pero tiene un estilo más agresivo, más preocupado de las bases que de los diálogos con la autoridad. La agenda inmediata de Cuevas incluye reuniones con gremios como los salmoneros, los forestales, los trabajadores de Lider y de Agrosuper. Desde estos frentes viene "el aire fresco al que es necesario dar paso", según Martínez.

 

Luna de miel

 

Para muchos involucrados en el movimiento sindical, como Guillermo Salinas (PC), secretario de comunicación, desarrollo y estudios laborales de la CUT, esta organización "pagó un costo muy alto en los años 90", cuando la central era dirigida por Manuel Bustos y se diseñaron los "acuerdos marco", una especie de carta de navegación conjunta con los empresarios que provocó el estancamiento de la multisindical. La movilización del miércoles se decidió en julio, durante un consejo ampliado de la organización, "pero lo que estamos viendo ahora viene de lo que venimos construyendo los mismos dirigentes hace mucho tiempo", asegura Salinas, uno de los mentores del posicionamiento de Cuevas.

 

El dirigente, como es la tónica estos días en la CUT donde se vive una eufórica luna de miel entre facciones disidentes , no se hace cargo de las críticas en torno a la influencia de los partidos, aunque reconoce que el suyo ha salido fortalecido con las últimas movilizaciones. "Pero más allá de la militancia de cada uno, se mantiene el carácter unitario en torno a los planteamientos del congreso fundacional que hicimos el año pasado", afirma. En esa instancia se acordó que la principal meta del sindicalismo sería socavar el modelo neoliberal. Pero si la CUT es como una Concertación en miniatura, la discusión y el conflicto están recién comenzando.

 

Publicado en la columna de F. Saleh en la edición dominical de La Nación (Santiago), el 2 setiembre 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 64 el 5 de setiembre de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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