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Con la caída de la convertibilidad y el nuevo tipo de cambio, se instalaron en
la Argentina un sin fin de empresas multinacionales dedicadas al rubro del
telemarketing. Estas compañías –más conocidas como "call centers"– se
encuentran económicamente beneficiadas por el bajo costo de la mano de obra y
los grandes agujeros negros de la legislación laboral de nuestro país.
Actualmente existen aproximadamente cuarenta y cinco mil empleados trabajando en
empresas como Teletech, Teleperformance, Telmex, etc. El trabajo que realizan
los telemarketers no sólo está catalogado como insalubre sino que cuenta con
normas, estatutos y convenios especiales emitidos por el sindicato de empleados
telefónicos.
Como costumbre argentina, hay ciertas cosas que no funcionan como deberían. Hoy,
la mayoría de estos empleados se ve representado por el SEC (Sindicato de
Empleados de Comercio). Esta institución, como bien lo dice el nombre, se dedica
a representar a trabajadores de tiendas, cadenas de locales o establecimientos
en donde se realizan actividades comerciales entre sujetos físicamente. Y esto
no coincide con la actividad realizada por un telemarketer, que debe estar
frente a un monitor durante un periodo de seis horas con un head-set
(auricular) en sus orejas que no para de sonar.
Como toda multinacional, estas empresas no buscan otra cosa que multiplicar sus
capitales de la forma más abultada posible y más allá de verse beneficiadas por
el bajo costo de la mano de obra nacional, registran a sus obreros como
“empleados de comercio”. Lo que les da un plus a la hora de liquidar sueldos, ya
que este sindicato, a diferencia del telefónico, carece de una ley que trate al
telemarketer como tal. Por lo que los empleados no están representados por la
tarea que realizan. Es decir, se les otorga un salario común cuando deberían
cobrar lo correspondiente por la exigencia e insalubridad de la actividad.
Aunque esto ya pueda resultar un despropósito, es sólo “la punta de un gran
iceberg”. Si bien estas empresas se auto venden como una oportunidad única para
el proletariado joven (y adulto en menor medida), tampoco son capaces de
respetar ni siquiera los estatutos del sindicato en el que inscriben a sus
contratados. Algunas violaciones que cometen son: horas extras no pagas,
obligación de asistencia los días feriados, negación de faltas justificadas
(días de estudio y enfermedad entre otras), prohibición de salidas sanitarias,
incumplimiento de plazos de liquidación, discriminación por adhesión a
sindicatos o partidos políticos, oídos sordos hacia los empleados y falta de
profesionalismo en general, entre otras faltas.
Horas extras, descuentos de más
Dentro de la mafia de los call centers, hay algo que excede todo tipo de
ilegalidad y se trata de una de las faltas más inimaginables que ni al
empresario más explotador se le haya podido ocurrir.
Generalmente, en cualquier trabajo, cuando uno tiene un horario asignado y se
queda prestando sus servicios por más tiempo, se supone que debe cobrar un plus
por ese tiempo extra trabajado. Un problema muy común que tenemos los
trabajadores en este país es que no acostumbramos a percibir dicho plus. Si es
defensor de los derechos laborales, tome asiento, ya que esto no es nada a la
hora de compararlo con lo que hace Teletech Argentina S.A. –por citar un
ejemplo–. Aquí sí se reconocen las horas extra, pero en forma negativa. Es
decir, se descuenta el tiempo de más que uno tuvo que quedarse trabajando.
Suena incomprensible pero es real. Cada vez que un agente debe quedarse durante
más tiempo para tener que atender a un cliente, se le descuentan las horas de
“Schedule adherence” (adhesión al horario de trabajo), un sistema utilizado
para medir la puntualidad del que dependen las comisiones. Por más que uno
intente retirarse al cabo de sus seis horas asignadas y tiene un cliente en la
línea, se ve obligado a permanecer en su lugar hasta finalizar la conversación
(que puede durar de diez a cuarenta minutos en el mejor de los casos). De otro
modo, sería penalizado ya sea, o con un apercibimiento, o con una suspensión.
Por lo tanto, en ambos casos, el trabajador se ve seriamente perjudicado.
Ejemplificando: si a una persona se le asigna el horario de 9.00 a 15.00hs y
debe quedarse aproximadamente hasta las 15.30hs solo algunos días a la semana,
las horas de más acumuladas se restan al “Schedule adherence”. Y
suponiendo que la persona haya pedido dos días de estudio o haya faltado por
enfermedad –factores que también juegan en contra en el “Schedule adherence”–
podrá perder el total de sus comisiones –que pueden variar de los trescientos a
los seiscientos pesos, dependiendo el caso–.
Esta medida afecta también a otros sectores de la empresa, tal es el caso de
supervisores u otros cargos jerárquicos. Sólo que en estos casos el personal
prefiere optar por no reclamar sus derechos por miedo a perder el puesto, o
bien, porque –lavado de cabeza mediante- ya han asumido otras políticas de la
empresa como propias.
Empleados de días hábiles y feriados no laborables
Otra “moda” de estas multinacionales es la de obligar a sus empleados a
concurrir los días feriados. Es de conocimiento público que la legislación
laboral de la República Argentina sostiene que los días no laborables –pero que
el empleado de días hábiles trabaja- se ve beneficiado con el doble pago de esta
jornada en caso de concurrir.
Por otro lado, el estatuto del SEC reivindica dicha ley y aclara que los días
feriados son remunerables de esta forma si es que el empleador asiste, ya que
cuenta con la opción de elegir entre concurrir o no. Dentro de las empresas se
ignora completamente esta reglamentación y no sólo se obliga a asistir, sino que
en caso de ausencia, el trabajador es penalizado con una suspensión.
Trabajo insalubre, política insana
Supuestamente, al tratarse de un trabajo perjudicial para la salud, el empleado
es compensado con ciertos “beneficios”. Otra cosa que resulta sorprendente más
allá del incumplimiento de las “compensaciones”, es el condicionamiento de las
salidas sanitarias por más que sean indispensables. Este caso es muy famoso en
Teletech Argentina S.A. Aquí los agentes se ven obligados a limitar sus idas al
toilette de acuerdo a los descansos (dos recreos de quince minutos) y un
tiempo “personal” (en casos extremos y de cinco minutos). Lo cierto es que por
más que resulte suficiente el tiempo otorgado, hay que tener en cuenta que los
lapsos libres se dan dependiendo de la cantidad de disponibilidad que haya entre
llamados (que generalmente suele ser escasa). De esta forma, alguien con una
urgencia sanitaria podría tener que aguantar tres horas (o más) para poder salir
a cubrir sus necesidades. Es fundamental especular con no descomponerse porque,
en ese sentido, tendríamos un problema importante.
No sólo en la TV el tiempo “es tirano”
Dentro de todos los beneficios con los que cuentan las multinacionales en este
país, si hay una dificultad con la que tienen que lidiar, es con el tiempo. Esto
ya estaba demostrado con los casos de las horas extra y los feriados. Pero hay
otros factores en los que también se pueden encontrar irregularidades. Uno de
ellos es en el caso de que un empleado presente una renuncia, o bien, sea
despedido. En estas circunstancias, la empresa cuenta con setenta y dos horas
para liquidar el total de los haberes y girarlos a su beneficiario.
Lamentablemente esto no funciona así y la mayoría de las veces se debe esperar
aproximadamente dos semanas para obtener el total de la liquidación.
Algo que también les cuesta manejar es el aviso de despido ya que son de
conocimiento público casos de rescisión de contratos con aviso de un día antes a
“dejar de pertenecer a la empresa”.
Investigando un poco más con respecto a “los tiempos de estas compañías”
descubrimos que no otorgan legalmente los días de estudio correspondientes por
examen. Un alumno terciario o universitario regular tiene derecho a solicitar
hasta cuatro días de estudio por examen. Los empleadores están concediendo hasta
tres días no consecutivos por semana.
De la política de la empresa
Está terminantemente prohibido dentro de los establecimientos, la manifestación
de ideas políticas que vayan en contra de las de la empresa. Es decir,
cualquiera de estos reclamos realizados ante personal de mayor nivel jerárquico,
no sólo será desatendido sino que se reprimido, ya sea con la búsqueda de una
renuncia o simplemente con el despido directo.
Cualquier conversación que implique una idea como una denuncia ante el
sindicato, o bien la coalición entre los trabajadores para realizar un reclamo
colectivo, será erradicada de la empresa con despidos directos.
De todas formas no hace falta ir tan profundo para encontrar falta de
profesionalismo dentro de los call centers. Basta sólo con prestar
atención a los trámites que se hacen diariamente, como por ejemplo, pedir un día
de estudio o pasar un certificado médico. Según empleados de los sectores
dedicados al telemercadeo de teléfonos celulares, obras sociales, electrónica e
instituciones financieras, en Teletech Argentina S.A. se pueden recibir
respuestas como: “Me olvidé que me lo habías pedido, vas a tener que venir” o
“No me acuerdo haber recibido ningún certificado por parte tuya”. Esto se debe a
que además de la negligencia que existe por parte de las autoridades, se suma la
falta de documentación escrita sobre la solicitud de licencias o entrega de
certificados médicos realizadas por los empleados.
La frutilla al postre
Luego de analizar todas estas irregularidades, el lector podrá imaginar que más
allá del humor o la buena onda que el sector joven le pueda poner a la
actividad, el ambiente no es el mejor. Más, si consideramos que en un lugar en
el que hay cámaras por todos los rincones, excepto el baño (aunque esto es
seguro), el empleado se ve obligado a abrir y mostrar su bolso al personal de
seguridad antes de dejar el establecimiento. De esta forma verifican si no ha
robado nada. Esto es lo que ocurre en Teletech Argentina S.A., en donde además
de no respetar los derechos laborales, se trata a los empleados como
delincuentes.
El trabajo de telemarketer no es fácil. Menos en la Argentina. Toda ilegibilidad
en algún momento es regularizada y compensada. Pero para eso hacen falta
organismos de control que no transen y que no sólo representen los intereses del
capital.
El proletariado también es responsable del sometimiento y debe juntarse para
lograr que sus condiciones mejoren. La coacción (en términos legales) se logra
con la conciencia colectiva y la apertura de la mente, es decir, es necesaria la
unión entre compañeros para idear distintos reclamos con un único objetivo: que
se cumpla con la ley.
Publicado en
Tribuna de Periodistas el 23
de agosto de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
64 el 5 de
setiembre de 2007. Se reproduce en nuestro
sitio únicamente con fines informativos y educativos. |