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F. Prieto Teran es Presidente del Centro de Residentes
Bolivianos de Córdoba.
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Pedro Laime Vargas pensó que este sábado 13 de octubre tenía que visitar a sus
tíos que vivían a unas cuantas cuadras de su casa, en Villa el Libertador,
provincia de Córdoba, con su mujer Felipa y llevando su DVD para compartir en
familia alguna película. Cuando quisieron volver pidieron un taxi que nunca
llegó, por lo que se encaminaron rumbo al hogar. A poco de andar se les cruzaron
dos muchachos, dos delincuentes, que portando armas de fuego los despojaron de
lo que tenían, se dieron a la fuga, y mientras corrían y para asegurarse de no
ser perseguidos le dispararon a Pedro, casi a quemarropa. Cayó fulminado ante el
espanto y estupor de su esposa. La policía tardó 15 minutos en llegar al lugar
del hecho. Luego de las declaraciones en la sede judicial, el dolor de los que
lo conocían y un velorio con amigos y compatriotas, y algún criollo que se
sumaba a la bronca colectiva por otra muerte absurda y evitable, haciendo la
responsables de lo ocurrido a la policía y al gobierno provincial.
En Villa El Libertador existe la más alta concentración de bolivianos migrantes,
toda gente trabajadora y la mayoría de origen campesino y dedicados en general
al trabajo en la construcción. Pedro y Felipa son de Punata, matrimonio joven
que vino a la Argentina a luchar para progresar, confiando en sus brazos fuertes
y jóvenes. Aceptaron el desafió de conseguir en tierras lejanas lo que la
exclusión y la falta de oportunidades les negaba en su patria. Hoy, 15 de
octubre de 2007, fue enterrado en un cementerio cordobés, lejos de su tierra y
de sus familiares.
El Mercado Norte de la ciudad de Córdoba tiene en sus veredas, desde hace más de
35 años, a paisanas nuestras, mujeres bolivianas, que encontraron en la venta
ambulante de ajos, limones, pimientos y ajíes un nicho laboral propio que les ha
permitido aumentar los ingresos de la familia cuando no ha sido el único aporte
que permitió sortear los muchos momentos de estrechez y necesidad. Con ese
trabajo han estudiado sus hijos y han curado sus enfermedades. Huérfanos de toda
protección social y sin cobertura médica, las madres, esposas e hijas han
contribuido con el trabajo cotidiano de brindar productos baratos al transeúnte
que visita al mercado. Las vendedoras ambulantes cumplen una función social muy
apreciada por los viandantes y vecinos de la ciudad, sin embargo, su condición
de ser mujeres, trabajadoras, migrantes y bolivianas no ha merecido la atención
de las autoridades para que su actividad laboral sea considerada, al contrario,
durante muchos años han tenido que soportar la oleadas represivas,
discriminatorias y xenofóbicas de las autoridades, sean estas civiles o
militares, ahora están soportando la embestida excluyente del Intendente Luís
Juez, quien entre bombos y platillos ha anunciado que ahora hay un Mercado Norte
limpio y hermoso, para ello ha desplegado toda una táctica y estrategia
destinada a desalojar a las vendedoras ambulantes bolivianas.
Hasta antes de las elecciones las amenazaban y las corrían de un lugar a otro,
después de las elecciones provinciales, directamente fueron reprimidas por
funcionarios municipales violentos y atrevidos que se dieron a la tarea de
despojarlas de sus productos en medio de gritos y de insultos, llegando a
utilizar perros de policía adiestrados para acorralar a sus víctimas, además de
incursionar en el delito de despojo, porque las mercaderías decomisadas no
fueron registradas en un acta de secuestro, llegando a aprovecharse para robar
un celular y pertenencias a la señora Tomasa Arancibia, 32 años vendiendo,
separada con 10 hijos.
“Para ellos fui madre y padre”, todos cordobeses y con estudios. Los autores de
tales atropellos son los policías municipales acompañados por policías de
choque. Pero en realidad quien esta detrás de estas políticas de exclusión es el
intendente Luis Juez quien quiere hacer del mercado un shopping, y confinar a
los vendedores ambulantes a una suerte de “reserva indígena” en una playa de
estacionamiento, así, se vería más “presentable” la remodelación del Mercado
Norte.
El Centro de Residentes Bolivianos de Córdoba informa de esta injusta situación
de los migrantes bolivianos, para que no crean que las situaciones son
diferentes, acá también tenemos que sufrir una serie de atropellos,
discriminaciones y abusos por parte de las autoridades. Es la discriminación
institucionalizada que no quieren reconocer, pero que existe.
Pedro murió porque la cuestión de seguridad es un mal que afecta a todos, pero
los delincuentes se ceban con nuestros compatriotas especialmente los fines de
semana porque saben que han cobrado sus salarios. Los bolivianos estamos solos
en Córdoba, porque tenemos como cónsul al Sr. Hugo Guzmán Iturri, cuyo mérito es
haber sido designado por el Gral. Hugo Banzer Suárez cuando entró a palacio con
la bayoneta calada, y de vice cónsul a Ximena Guzmán, que entró a la cancillería
con Fufi Saavedra del MIR. Decimos que estamos solos porque el Consulado
Boliviano en Córdoba no saca la cara por nosotros. Repudiamos a este cónsul y a
su vice cónsul. Nuestra esperanza es que la constituyente salga adelante y logre
dotarnos de una Constitución incluyente, así por lo menos tendremos la esperanza
de que nuestros compatriotas no seguirán siendo expulsados de nuestra tierra. Al
final, la tierra prometida siempre será nuestra patria que es donde queremos
vivir y morir.
Centro de Residentes Bolivianos de Córdoba
Mail: centroresidentesbolivianos@yahoo.com.ar - iurismundi@yahoo.com.ar
Tel. 54 0351-4995279 – Cel. 54 0351 156 505 771- Balcarce 230 Centro - Córdoba -
C.P. 5000
Publicado en
Bolpress el 17 de octubre de
2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 69 el
17 de octubre de 2007. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines
informativos y educativos. |