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La emergencia de la llamada Web 2.0 o red orientada a la participación del
usuario ha traído consigo un crecimiento de la atención de los usuarios hacia
las redes sociales en Internet. Como casi todo lo novedoso, los jóvenes son los
primeros en apropiar la tecnología y a ello deben su éxito servicios conocidos
como Hi5, MySpace, y, recientemente, Facebook.
Pero las redes sociales no son un fenómeno producido por Internet y las nuevas
tecnologías, de hecho han existido por siglos. Redes sociales son las familias,
los clubes, las cofradías, colegios profesionales, logias, iglesias y grupos
religiosos; también lo son las redes de investigadores y colegios invisibles,
partidos políticos, y organizaciones de base, entre muchos otros. Las
comunicaciones a través de Internet y otros medios, permiten hoy en día que
estas redes interactúen con mayor facilidad, incrementando no solo el número de
conexiones que una red puede manejar eficientemente, sino también la calidad de
las mismas en términos de intercambio entre los miembros. Esto, por supuesto,
sin barreras de tiempo y espacio.
Entre las características de estos nuevos espacios para la creación de redes
sociales (Mayfield, 2005) están el hecho de ser construidas desde abajo hacia
arriba y centradas en la persona (egocéntricas), además de ser controladas por
el usuario, descentralizadas en términos espaciales y auto-organizadas.
El caso emblemático de las nuevas tecnologías y las redes sociales es el de la
producción comunitaria de software, a través la llamada comunidad de Software
Libre, comunidad concentrada en la producción de software en forma colectiva:
diversos programadores en el mundo colaboran realizando modificaciones al código
fuente de forma tal que en conjunto obtienen un producto que difícilmente
lograrían actuando por separado. Son autores de un producto colectivo o también
conocido como un “bien común”, propiedad de todos [1].
El éxito de esta acción colectiva ha llevado a la conformación de un movimiento
global llamado Creative Commons (Lessig 2001) que busca eliminar las barreras a
la creatividad impuestas por la legislación de los derechos de autor,
permitiendo así que las producciones creativas puedan ser compartidas para que
sean modificadas, adaptadas y distribuidas libremente, reconociendo ciertos
derechos de los autores que forman parte de esta red, voluntariamente.
Quizás otra importante característica de estas nuevas redes sociales es que
aprovechan de un proceso de cambio propio del desarrollo de Internet: la
des-intermediación y la re-intermediación. Es así que la participación ciudadana
estaría dejando de ser intermediada a partir de estructuras e instituciones y
pasaría a conformar parte de la acción directa del ciudadano y su entorno,
re-intermediada a través de redes sociales, weblobs y espacios
colaborativos.
La red otorga libertad a los individuos, un espacio dónde cada persona puede,
sin necesidad de pedir permiso, dejar huella de su existencia y sentirse parte
de este mundo. Lawrence Lessig (2001) señala que la arquitectura de la red
dificulta el control de la expresión por parte de los grupos de poder y que ello
constituye un entorno para el desarrollo de la individualidad, la creatividad y
la libertad de expresión.
Cabe precisar, sin embargo que el valor de dicho individualismo en las redes
sociales facilitadas por Internet no está en el individuo si no en el accionar
comunitario y en la capacidad de crear en conjunto. No es casual que la revista
Times (Grossman 2006) señalara como el personaje del año en 2006 al individuo
participante.
“America loves its solitary geniuses –its Einsteins,
its Edisons, its Jobses– but those lonely dreamers may
have to learn to play with others.”
[América ama a sus genios solitarios –sus Einsteins,
Edisons, Jobs– pero estos soñadores solitarios deben
aprender a trabajar con los demás.]
Esta acción colectiva facilitada por las Tecnologías de la Información (TIC) dio
muestra de su fortaleza en la llamada “Noche de los Mensajes Cortos” cuando un
individuo indignado, al ver que los medios de comunicación replicaban la versión
oficial sobre los atentados de Atocha (11 de marzo de 2004), envió a un grupo de
amigos un mensaje desde su teléfono celular convocándolos a protestar en la
puerta del local del Partido Popular (PP). Ese mensaje se retransmitió cientos
de veces llegando a concentrar a miles de personas que, voluntariamente, y sin
responder a ninguna consigna partidaria, participó de una protesta exigiendo su
derecho a la información.
"¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Hoy
13M, a las 18h. Sede PP, C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad.
¡Pásalo!" (mensaje de convocatoria)
Como sucedió en el Perú durante la “marcha de los cuatro suyos”, los medios de
comunicación españoles no dieron la cobertura adecuada a esta movilización
ciudadana. Hoy en día, incluso ese bloqueo informativo de los medios masivos
sería difícil gracias a servicios como Youtube [2]
(otra herramienta colaborativa Web 2.0), dado que permite difundir videos
caseros en Internet con mucha facilidad.
Howard Rheinhold (1998) señala que incluso estos grupos de acción colectiva
pueden traspasar fronteras y activar movimientos civiles de alcance mundial como
lo son las organizaciones de defensa de la ecología y medioambiente, así como
los derechos humanos y recientemente los grupos que promueven alternativas para
la globalización (mal llamados “anti-globalización”). Estas organizaciones
construidas fundamentalmente sobre redes sociales de enlaces débiles logran
fortalecerse gracias a la rápida difusión de sus acciones, las cuales no
solamente logran ser mas visibles, sino también mas efectivas.
Sin embargo, ¿es éste nuevo ciudadano –activo,
participante– de la Sociedad de la información una
realidad o aún una promesa?
La Comisión Multisectorial para el Desarrollo de la Sociedad de la Información
en el Perú aquel en capacidad de (i) usar de las TIC para su accionar
permanente, (ii) aprovechar el trabajo colaborativo , y (iii) compartir
conocimientos.
Las TIC ofrecen grandes oportunidades para quienes tienen acceso a ellas y están
en capacidad de aprovecharlas individual o colectivamente. Sin embargo, aún
siendo el Perú un país que se ufana de tener mas de 6 millones de usuarios de
Internet [3], se está muy lejos de ese ideal de
ciudadanía.
La razón principal reside en la capacidad de buscar, seleccionar y procesar la
información que requiere para dicho “accionar permanente”. Podemos decir, a la
luz de los resultados de la evaluación PISA 2000 sobre capacidades lectoras que
solo una pequeña minoría de los peruanos podría formar parte de ese ideal.
“(...) más del 50 por ciento de la población escolar en Albania, Brasil,
Indonesia, Antigua República Yugoslava de Macedonia y Perú se ubican en el Nivel
1 o por debajo, indicando que, en el mejor de los casos, sólo pueden manejar las
tareas más básicas de lectura.” (Unesco, 2003)
De hecho para el Perú el porcentaje de estudiantes que simplemente no entiende
lo que lee es superior al 75%.
El ciudadano peruano común se encuentra aún en un estado pre-sociedad de la
información, es principalmente un “homo videns”, un ciudadano de esa
sociedad teledirigida descrita por Giovanni Sartori (2001), un receptor de
imágenes de una realidad mediatizada, incapaz de entender y discernir entre la
información que recibe.
Es necesario que las políticas públicas, hoy orientadas casi exclusivamente a la
oferta, es decir, al desarrollo de infraestructura y servicios que facilite el
flujo de información hacia la población; se enfoquen hacia el desarrollo las
capacidades humanas necesarias para el manejo de la información. Un enfoque
hacia el ciudadano que le permita hacer uso de las TIC en esta nueva red de
individuos participantes.
Bibliografía
Bossio, Jorge. Desarrollo de capacidades en las
estrategias nacionales para la sociedad de la información / Jorge Bossio. EN: L@tin.tel
Vol. 1 No. 3 (Septiembre 2005) [recurso electrónico] Disponible en:
http://www.regulatel.org/publica/Revista/latintel_vol_1_no_3_(septiembre_2005).pdf
CODESI. Desarrollo de capacidades humanas: Documento
de propuesta de la mesa 2 / CODESI. Lima, 2005. [Recurso electrónico] Disponible
en:
http://www.cpsr-peru.org/si/politicas/finalmesa2.pdf
Grossman, Lev. Time's Person of the Year: You / Lev
Grossman. EN: TIME (13 de diciembre de 2006).
Lessig, Lawrence. El código y otras leyes del
ciberespacio. Lawrence Lessig. Madrid: Taurus, 2001.
Lessig, Lawrence. Cultura libre = Free Culture: How
Big Media uses Technology and the Law to lock down Culture and control
Creativity [texto impreso] / Lawrence Lessig; Antonio Córdoba (traductor);
Daniel Alvarez Valenzuela (traductor).- 1ª ed. – Santiago: LOM Ediciones, 2005.
Mayfield, Ross. Social Network Dynamics and
Participatory Politics Ross Mayfield. EN: Extreme politics. Lulu.com, 2005.
Rheinhold, Howard. The Virtual Community [version
electrónica] / Howard Rheinhold. 1998. Disponible en:
http://www.rheingold.com/vc/book/
Sartori, Giovanni. Homo videns: la sociedad
teledirigida / Sartori, Giovanni. México, D.F.: Taurus, [2001].
UNESCO. Aptitudes básicas para el mundo de mañana:
resumen ejecutivo / Unesco, 2003. Disponible en:
http://www.minedu.gob.pe/umc/otros/evalint/pisa/pisaes_spa.pdf
Notas:
[1] Otro caso es el de Wikipedia, quizás la enciclopedia más
consultada del mundo, la cual es construida y actualizada por los propios
usuarios.
[2] Hoy tenemos acceso a las imágenes de la movilización del 13 de marzo en
Madrid gracias a grabaciones que los propios manifestantes madrileños hicieron
con sus teléfonos celulares y que luego publicaron en Youtube. Lamentablemente,
en aquella época este servicio aún no estaba disponible.
[3] Internet World Stats. Marzo 2007.
http://www.internetworldstats.com/sa/pe.htm Consultado
por última vez el 14 de octubre de 2007.
Publicado en
TIC para el Desarrollo el
10 de
noviembre de 2007. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 74 el
21 de
noviembre de 2007. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos.
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