Peripecias Nº 85 - 20 de febrero de 2008

CIUDADANÍA

 

 

¿Cuál es el papel de la sociedad civil

en la sociedad de la información?

 

Inés Campanella

 

 

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Acabamos de asistir a la culminación de la II Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información, en la que se aprobó el ampliamente discutido Compromiso de San Salvador. Esta declaración política sienta las bases para la plataforma regional y establece metas de acción a cumplir por los países de la región para el año 2010. Algunos logros, muchos tironeos, y un gran cansancio es el saldo de esta semana de actividades, con gobiernos sesionando a contrarreloj para llegar a tiempo con la elaboración de los documentos. Por su parte, la sociedad civil ha criticado con fuerza las modificaciones realizadas al mecanismo de seguimiento, que dificultan la calidad multisectorial del proceso.

 

Se inicia así otra etapa del proceso regional, y se espera que a partir de ahora, los gobiernos conviertan realmente los compromisos discursivos en realidades concretas. En efecto, esta ha sido una de las demandas más escuchas durante estos días.

 

Sin embargo, uno de los factores que podemos considerar positivos es la inclusión del género como un factor omnipresente en el eLAC. Es decir, no como una meta adicional, sino como una perspectiva genuina, transversal a la plataforma, capaz de brindar una orientación específica a los objetivos de acción y grupos de trabajo. Ello compuso una demanda importante por varios asistentes a la conferencia (ver: “El género no es aún un factor transversal en el eLAC”.), y fue negociado por delegaciones como la argentina, con resultado final exitoso.

 

En lo que respecta al mecanismo de negociación, hay que apuntar que este no fue claro ni explicitado: los gobiernos sesionaron en sala cerrada, mientras que en un ámbito paralelo se realizaron paneles, con una modalidad similar a la de seminario académico; con muy escasa interrelación entre ambos. Ocasionalmente se permitió la entrada de observadores en la sala de negociación, pero esta modalidad no fue formalizada, así como tampoco comunicada a los presentes. Evidentemente, al no estar establecida de antemano, también dependió de la “buena voluntad” de los gobiernos, y de la composición del conjunto de representantes de cada país (gubernamentales, sociedad civil y sector privado) y de la interrelación de estos.

 

Dicha informalidad no deja de ser grave, y tal vez el resultado más paradigmático sea la transformación de los mecanismos de seguimiento propuestos en el borrador del plan que, tal como podemos apreciar en la versión final, colocan a la sociedad civil en el rol de “observadores” del proceso.

 

Así, los cambios de lenguaje realizados al documento modifican intencionalmente la orientación en la composición y alcance de la incidencia de los sectores involucrados en los dispositivos que den continuidad y verifiquen la implementación de los compromisos declarados. También, se ha mencionado que estas ediciones van a contracorriente de los compromisos adoptados en Túnez en lo que hace a la calidad participativa de dichos procesos, también en el capítulo regional de estos como es el eLAC.

 

Nuevamente, la sociedad civil se prepara para afrontar esta coyuntura, algo que es costumbre en la trayectoria de las organizaciones activas en temas de información y comunicación en ALC...

 

Pero lo frustración es grande, y el sabor amargo, luego del trabajo intenso que se ha realizado estos años en pro de legitimar la inclusión como actores legítimos del proceso.

 

Publicado en el blog de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones el 8 de febrero de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 85 el 20 de febrero de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

 

 

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