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El Gran Chaco es una de las regiones de Bolivia que abarca tres departamentos:
Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz, que a su vez es parte del Chaco sudamericano
que comprende a Bolivia, Argentina, Paraguay y Brasil. Es una región muy rica en
recursos naturales, en ella se encuentran los yacimientos más ricos de
hidrocarburos. Al mismo tiempo es territorio de la Nación Guaraní o Yyambae (ser
libres). Es un pueblo originario que tiene tradición de lucha desde antes de la
colonia. Los guaraníes resistieron a los Incas, quienes les llamaron Chiriguanos
o Chaguanacos, que quiere decir “estiércol frío”.
Por su heroísmo y valor guerrero no sucumbieron en la época colonial ni en la
republicana. Uno de los héroes de este valor es Apiaguaiqui Tumpa, a quien por
la “urgente necesidad de terminar con esta raza infame y Feroz”, según el
informe del Coronel Tomas Frías, el ejército boliviano lo torturó públicamente,
actitud que fue aplaudida públicamente por los genocidas hacendados locales.
Dentro del Estado de Bolivia, la Nación Guaraní combatió por su independencia y
su autonomía como Ava Guaranís. Esta lucha queda pendiente a la espera de la
buena voluntad política de los gobernantes de Bolivia, a que se dignen
concederles sus territorios y su autonomía, ya que hoy se encuentran reducidos e
ignorados en una situación asimilada a la esclavitud más humillante, estado de
vida que no corresponde a la época democrática y revolucionaria que
supuestamente vive Bolivia.
Podemos citar muchas fechas históricas que nos indican su grado de rebeldía.
Tenemos así Karitati (1840), Taritati (1862), Igüembe y Macharetí (1874). Tras
la partida de un contingente cruceño, poco antes de la batalla de Kuruyuqui
(1892), el cura José Belisario Santistevan llamaba a rezar “contra los
infieles”.
Casi un millar de guerreros fueron exterminados en la masacre de Kuruyuqui.
Desde entonces vencidos empezaron a trabajar sin recibir salario en las
haciendas y a ser despojados de sus tierras, ya que la invasión de las haciendas
se incrementa de manera considerable. Es así como empieza el cautiverio de este
pueblo valeroso y rebelde.
Algunos hechos históricos que marcaron la historia de esta región fueron
detallados por Xavier Albo, sacerdote jesuita que trabajó en la zona durante
muchos años y que tiene la certitud de que existen esclavos en la zona, teniendo
por ello dificultad para explicar el lapsus del Cardenal que le pedía a Evo
Morales le demuestre dónde estaban esos esclavos.
Algunos hitos históricos
1892. Matanza de Kuruyuki, con casi 1.000 muertos. Sigue un incremento brutal de
haciendas con peones cautivos.
1957. La Reforma Agraria recién intenta entrar en Huacareta. Sus impulsores son
emboscados y asesinados por los patrones. Son encarcelados, pero salen a los 10
meses por ser del MNR. La Reforma se hace allí al revés, consolidando las
haciendas.
1982. El libro “Caciques y Patrones” de Kevin “Benito” Healy difunde en detalle
el sistema de servidumbre que allí persiste. Ya no le dejan volver a la zona.
1992. Centenario de Kuruyuki. Asiste el presidente Jaime Paz. Miles de guaraníes
le exigen tierras; él les da material escolar. El obispo de Cuevo sí recoge el
reto y, como buen pastor, en cuatro años logra comprar 8.397 hectáreas en que
rescata y libera a 193 familias.
1996. Seis años de movilizaciones indígenas logran introducir en la Ley INRA de
Goni la figura de territorios indígenas (TCO). Pero se frena la compra de fincas
no saneadas.
1997. Los guaraníes inician varios trámites de TCO, incluido el de Alto Parapetí.
2005. La oficina andina de la OIT dictamina: “el caso del Chaco es el más
dramático de trabajo forzoso en la región andina”; estima que hay de 5.000 a
7.000 afectados.
2007, noviembre. Rodolfo Stavenhagen, relator de Naciones Unidas para los
pueblos indígenas en misión oficial a Bolivia logra, a pesar de sus 80 años,
llegar hasta la zona de conflicto y reitera firmemente la denuncia.
2008, 13 abril. Al atardecer, la caravana del equipo de Reforma Agraria,
acompañado de un grupo de guaraníes, intenta sin protección policial ir a
Itakuatía en Alto Parapetí para una reunión de la APG (Asamblea del Pueblo
Guaraní) que dé inicio al saneamiento, que incluye verificar si existe o no esa
servidumbre forzosa (lo que pedía el Cardenal). Al acercarse a Cuevo, escabullen
el bloqueo convocado por ganaderos y autoridades locales, pero más allá caen en
una emboscada que los apedrea, inutiliza varios vehículos y persigue con perros
y palos a los que huían por el monte.
Llama la atención la inusual parafernalia que acompañó a estos hechos. Esta
situación no es nueva y ya muchas instituciones del gobierno y sobre todo ONGs
han trabajado en este tema.
En el año 2005, el 21 de octubre, en Washington ante la Comisión de Organización
de Estados Americanos la Sra. Nelly Rojas como representante de los guaraníes
sentó denuncia sobre la situación de su pueblo y el maltrato que eran objeto de
parte de los hacendados. El asunto no pasó de publicitar que era la primera
mujer representante de los guaraníes.
En Alto Parapetí, donde la APG (Asamblea del Pueblo Guaraní), ha identificado
siete comunidades “cautivas” con 229 familias, ya 88 de sus empatronados han
sido “forzados” a salir.
La situación de los guaraníes ha sido documentada de manera objetiva por los
diferentes grupos de organismos internacionales como la OIT, la OEA e incluso en
algunos documentos de la iglesia se hace referencia a la situación de este
pueblo.
La coyuntura actual y el territorio guaraní
Después de dos años de gobierno, el presidente Evo Morales se ha visto rebasado
en todas sus promesas electorales. En sus deseos de satisfacer las ansias
populares, ha ido dictando medidas que aparentemente les satisface, sin que
signifiquen la real transformación demandada. No hay que ir muy lejos en busca
de ejemplos, pues tenemos cerca la tan mentada “nacionalización” de
hidrocarburos, en la que fueron los camireños quienes recientemente le
arrancaron el compromiso de que YPFB tome el control de las empresas
hidrocarburíferas. Tenemos también el caso de los vaivenes de la Asamblea
Constituyente, que produjo una Constitución que tiene muchos problemas para ser
promulgada y que como fruto indeseado produjo la radicalización de los grupos
del Oriente quienes, a través de los referéndums, quieren de facto consolidar un
nuevo régimen autonómico.
Esta situación política le acarrea al gobierno muchos problemas. Después de
salir del zafarrancho de Camiri con el tema de hidrocarburos, se le ocurre al
Viceministro de Tierras Alejandro Almarzas ejecutar un plan para dotar de
tierras a los indígenas guaraníes al sanear las propiedades de esta región de
Bolivia.
Pero, como es frecuente en todas las acciones del gobierno, existió también en
ésta mucho show mediático, mucha declaración a los medios de comunicación y
resultados poco notables. Tenemos la impresión de que se quería utilizar este
proceso de saneamiento para fines políticos, para levantar los porcentajes de
aprobación de la actual gestión, pues ya hace algún tiempo lanzaron la campaña
de “liberación de los guaraníes” entregándoles algunas hectáreas. Al final
resultó que bajo la propaganda de ajustar cuentas con los latifundistas, en
realidad se estaban entregando a los indígenas tierras fiscales y no tierras
recuperadas.
En realidad no pudieron hacer ni lo uno ni lo otro: fueron recibidos a balazos y
pedradas y tuvieron que retroceder sin cumplir con los objetivos de saneamiento
en provecho de los indígenas.
Es importante hacer notar que en todo este proceso, el gobierno dispone como
herramienta para ejecutar los saneamientos a la antigua Ley INRA. No dispone de
herramientas legales nuevas, propias y adaptadas a sus objetivos. Esta facilidad
para emplear los viejos recursos jurídicos en el trabajo del ejecutivo y la
prontitud con que habla de nuevas leyes cuando enfrenta problemas políticos
(cuando quiere movilizar a la gente para que le apoye) o cuando le es necesario
incentivar periodos de baja popularidad del presidente, manifiesta una falta de
voluntad política para emprender verdaderos procesos de cambio en el país.
Esta situación se complica más con el nuevo Estatuto Autonómico que se aprobó en
Santa Cruz, y que dispone que el gobierno departamental sea el que se haga cargo
de estos procesos de reversión y dotación de tierras. Seguramente los guaraníes
otra vez tendrán que esperar muchos años o desarrollar una lucha más frontal
para recuperar las tierras que históricamente fueron de ellos.
Esperando que el gobierno no use más como carnada política las reivindicaciones
de los pueblos indígenas y que pueda ejercer de manera más directa la autoridad
que se le encomendó, tendremos que resignarnos a que la esclavitud de los
guaraníes sirva de oportuna bandera propagandística a todos los grupos que,
especialmente en el exterior de Bolivia, encuentran razón de ser en la promoción
solidaria de este gobierno.
Publicado en el
Periódico Pukara No. 31
(mayo/junio 2008), Bolivia. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
97 el 21 de mayo de 2008. Se reproduce en nuestro sitio
únicamente con fines informativos y educativos. |