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Conozco personas que no son bachilleres ni titulados por ninguna universidad (de
caché o de garage), son autodidactas en materia de adquisición y acumulación de
conocimientos pero son verdaderos dechados de cultura, virtudes personales,
familiares y con la comunidad. Igualmente he tratado con "doctores" que son
verdaderas crápulas, vergüenza de quienes los rodean. Sus títulos y
conocimientos los tienen dedicada a diseñar actos deshonestos y criminales sin
parar.
Sin desconocer en valor que pueda tener la preparación y la formación primaria,
media y profesional, es factible asegurar que no son los títulos ni los cartones
lo que hace que un país avance. Son los seres humanos como tales. Tampoco
desconozco que al subir su nivel profesional puede una persona elevar el volumen
de sus ingresos, pero tampoco que desconocer que hay millones de egresados
universitarios haciendo oficios de los analfabetas.
Esto lo traigo a colación luego de conocer los estudios de La Federación
Nacional de Concejales por medio de los cuales muestran que de los 12.300 ediles
municipales que hay en el país, menos de la mitad terminó el bachillerato y
cerca del 10 por ciento la primaria. Teniendo en cuenta la exclusión que en
materia de educación y formación profesional hay en el país, no es cifra que
desconcierte o que llame a rasgarse las vestiduras. Es una radiografía de la
verdadera Colombia.
Mala inclinación al pretender marcar y desconocer al autodidacta, al víctima de
la exclusión. Tratar como basura aquel ser humano que tiene conocimientos
prácticos e inclinación al servicio a la comunidad, sentido común y para quienes
la virtudes son su principal fundamento y norma de vida. Alguien decía por ahí
que el país se “jodió” cuando dejaron de nombrar en los cargos públicos a
“señores” y fueron reemplazados por los “doctores”. Obvio que no son todos.
Es mejor un concejal sin bachillerato, pero honorable, que un doctor pensando a
toda hora en hacer “tumbes” y pisoteando el código penal. ¿Qué haríamos en el
país con solo doctores?
Publicado el 4 de setiembre 2006 en la bitácora
Realidades Colombianas,
de Valentina, de Bucaramanga (Colombia). Reproducido en el semanario Peripecias Nº
13 el 6 de
setiembre 2006. Se reproduce en nuestro sitio
como contribución informativa.
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