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Los
movimientos migratorias latinoamericanos son el resultado de la conjunción de
una amplia serie de factores de índole histórica, política, económica, cultural
y demográfica. Desde la época colonial hasta mediados del siglo XX la región se
caracterizó por un amplio contingente de población inmigrante especialmente
proveniente del sur de Europa. Otro grupo humano importante en la región llegó
forzadamente bajo el tráfico esclavista. Otros inmigrantes de la región fueron
en menor medida chinos y japoneses.
A partir
de la década de 1950, lentamente la región dejó de ser receptora de migración
para convertirse en expulsora. Hoy la migración internacional es la gran válvula
de escape allí donde no se consiguen generar opciones de desarrollo genuinas.
Los ciudadanos se movilizan en busca de oportunidades personales, laborales,
económicas y sociales, aunque en muchos casos las condiciones de vida en los
nuevos países son de mala calidad y se vulneran sus derechos humanos.
Relación emigrantes-inmigrantes
Según
datos de CEPAL en los últimos cinco años ha habido un incremento considerable en
el número de migrantes latinoamericanos y caribeños. De un total estimado de 21
millones en el año 2000, se pasó a 25 millones en el 2005. Esta cantidad
equivale al 12% del total de 200 millones de migrantes a lo largo del mundo.
Dentro de
América Latina y el Caribe, la cifra de inmigrantes total representa únicamente
el 1% de la población regional, mientras tanto, el porcentaje de emigrantes sube
al 4%. O sea que por cada inmigrante que llega a la región, cuatro personas
están afuera. Algunas excepciones que se han convertido en polos de atracción
dentro de la zona son los casos de Argentina, Costa Rica y Venezuela en América
Latina y Puerto Rico, Barbados y Bahamas en el Caribe. Las poblaciones
inmigrantes en estos países giran alrededor del 10% y en los casos caribeños
superan esta cifra.
Desde el
punto de vista de los emigrados, la mayor proporción del continente en términos
absolutos la tiene
México, con más de nueve millones. En un alejado segundo lugar se encuentra el
conjunto de naciones de la Comunidad del Caribe con casi dos millones de
emigrados; luego Colombia con un millón y medio; seguida por Cuba y El Salvador
con aproximadamente un millón cada uno. Después encontramos el grupo de países
que tienen aproximadamente medio millón de ciudadanos fuera de sus fronteras
son: Argentina, Brasil, Ecuador, Guatemala, Haití, Perú y República Dominicana.
El último grupo es el de aquellos cuyas magnitudes de emigrados oscilan entre
los 100 mil y 450 mil: Bolivia, Chile, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay,
Uruguay y Venezuela. El único país con una cifra inferior a las cien mil
personas emigradas es Costa Rica. Estas cifras en términos absolutos alteran la
relación cuando son vistas en términos relativos. Los porcentajes que destacan y
fluctúan entre el 8% y el 15% son los casos de Cuba, El Salvador, México,
Nicaragua, República Dominicana y Uruguay.
Principales destinos
Estados Unidos es el principal destino para la población latinoamericana y
caribeña que alcanzó 18 millones, es decir más de la mitad del total de
emigrantes latinos (25 millones). Esta población junto a sus descendientes
constituyen la primera minoría étnica de este país, pero no debemos olvidar
que es una población altamente heterogénea.
Los
destinos posibles de esta población se han visto diversificados en los
últimos años. Esta ampliación se debe a la confluencia de los factores de
expulsión, la demanda de trabajadores especializados, la construcción de
importantes y organizadas redes sociales en los países receptores y los
vínculos históricos. Para los tres millones de latinoamericanos que se
encuentran fuera de la región (otros continentes que el Americano) los
nuevos destinos son Europa, (España para los latinoamericanos; Inglaterra y
Holanda para los caribeños; Francia, Italia y Portugal para los
sudamericanos) Canadá, Japón, Australia e Israel.
La
feminización de la migración
Si
bien actualmente la migración mundial se caracteriza por haber alcanzado la
paridad de migrantes hombres y mujeres, este es un hecho muy reciente. Es
América Latina la primera zona del mundo que ya en los 90s es diferenciada
por una muy alta participación femenina en la migración (de un total de seis
millones de migrantes tres eran mujeres).
Esta
migración femenina tiene específicamente una motivación laboral, pero sus
efectos son muy amplios. Se acentúan los cambios en el rol femenino que ya
se estaban dando como consecuencia de las nuevas características de la
sociedad posindustrial. Cada vez es mayor el número de mujeres que migra
autónomamente y que es la principal proveedora del hogar. La visión femenina
revela cómo la división sexual del trabajo también modela la experiencia
migratoria: tanto las condiciones de permanencia en los países destinatarios
como la relación que las mujeres mantienen con sus países de origen.
Entre
las principales responsabilidades de la mujer emigrante se encuentra el
mantenimiento de los lazos familiares que preservan el circuito afectivo de
la familia. Surgen como consecuencia de estas realidades migratorias nuevos
conceptos: las familias transnacionales, la industria y el comercio
nostálgico. Otra de las características es el aumento de la relevancia que
tienen los montos de remesas en el continente. Su impacto macroeconómico es
cada día más significativo para casi la totalidad de los países.
Las remesas que envían los emigrados
Para
el 2005 el BID previó que las cifras de remesas a América Latina ascenderían
a 55 mil millones de dólares, 10 mil millones más que durante el 2004 y casi
el doble que durante el 2002 (cuando representaban 29 mil millones) [datos
para 18 países].
Los
países que en Latinoamérica reciben mayor volumen de dinero son México,
Brasil, Colombia y El Salvador. Los que reciben menos son Trinidad y Tobago
y Uruguay. De los cuatro primeros, El Salvador es el que tiene mayor
dependencia de estos envíos ya que representan el 13.5% de su PIB. (Si se
considera la relación entre remesas y proporción del volumen total de la
economía, los principales receptores son los países pequeños con ingresos
medios o inferiores). Sólo para Nicaragua las remesas representa un
porcentaje mayor que para El Salvador, donde asciende al 15%. Otros países
para los cuales los envíos tienen un peso relativo importante son: Honduras
(10.7% de su PIB), República Dominicana (9.1%), Guatemala (6.8%) y Ecuador
(5.9%).
Consecuencias negativas
Una de las consecuencias más serias de esta
migración, común a todas las zonas en vías de desarrollo es la constante pérdida
de capital humano, es decir de la población altamente calificada. Esto amenaza
la consolidación de una masa crítica de conocimiento, lo que delimita las
posibilidades de las naciones de origen para contar con estos profesionales
necesarios para aumentar la competitividad. En cambio el país de acogida recibe
grandes contingentes de capital humano sin que su formación le haya significado
ningún costo.
Otras de las muchas consecuencias negativas de este
proceso son la pérdida de poblaciones en edad productiva, la trata de personas,
el tráfico de migrantes y la movilidad constante.
Todo parece indicar que en las décadas venideras la
migración latinoamericana seguirá dándose con los mismos volúmenes. Esto sólo
podrá verse alterado si se toman serias medidas en los aspectos que refieren a
desarrollo económico de los países expulsores. Ningún muro podrá detener la
continuación de esos movimientos, aunque sí sea una nueva forma de vulnerar sus
derechos. Paralelamente, el posicionamiento de los inmigrantes en los países de
acogida (especialmente en Estados Unidos) está atravesando nuevas épocas con
altos grados de organización y participación, que sólo el tiempo dirá si se
traducen en reales avances.
Bibliografía
BID (2004) Sending Money Home: Remittance to latin
America and the Caribbean.
CEPAL (2006) “Cuatro Temas centrales en torno a la
migración internacional, derechos humanos y desarrollo”, Montevideo.
Gainza, Patricia. (2006) “Feminización de las
remesas, familias transnacionales y comercio nostálgico”, en: Revista Tercer
Mundo Económico, mayo 2006, No. 204, Montevideo.
López-Alves, Fernando (2002) Sociedades sin destino,
Editorial Taurus, Buenos Aires.
Publicado en el semanario Peripecias Nº 1 el 14 de junio 2006. Se permite la
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