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Llegada en condiciones de cuasi esclavitud a partir de 1849, la población
chino-peruana creció y se mestizó hasta convertir su identidad y su gastronomía
en símbolos internacionales de la cultura popular peruana contemporánea.
Sin embargo, hoy, los populares chifas son vistos con recelo en los países
vecinos. La clave: Dragón rojo. Una tríada con base en Lima que comparte símbolo
y nombre con la pieza del Mahjon y que utiliza restaurantes como tapadera. En
Bolivia los escándalos se suceden implicando a políticos y asesores
ministeriales en el tráfico de personas.
Según los relatos que pueden encontrarse en la red, el Dragón Rojo sería el
eslabón andino de una cadena que une Estados Unidos con Shanghai pasando por toda América
Latina, desde Cuba y Honduras hasta Paraguay y Argentina.
Vivimos en una época en la que no vale ya pensar en términos nacionales o
internacionales exclusivamente: lo transnacional puede y de hecho impone su
propia lógica. Que las antiguas tríadas se multipliquen y confundan en redes
transnacionales capaces de influir e infiltrarse en los estados no es ninguna
novedad ni debería causar sorpresa. Lo triste es que la primera red
transnacional iberoamericana sea una red delictiva y no una red civil.
Tal vez es que nos quede mucho que aprender de los malos: al fin, suelen ser más
rápidos en adaptarse a las nuevas posibilidades de los tiempos y jugar con
nuevas cartas. Tienen menos mediaciones ideológicas del pasado, de las
ideologías duras del XIX y el XX. Mutan con más facilidad. Como la cultura
popular: dos siglos antes de que naciera el chifa, el dragón rojo del mahjon se
había convertido ya en la reina de picas de la baraja francesa.
Publicado en la bitácora del autor
deUgarte el 10 de setiembre 2006.
Ugarte es un conocido promotor de varios proyectos de comunicación en
internet, escritor y economista. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
14 el 13 de
setiembre 2006. Se reproduce en nuestro sitio
como contribución informativa.
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