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Huancavelica-Mina Santa Bárbara: “Mina de la muerte en tus entrañas el aliento
de la vida se apagaba diariamente y no se sabía si se respiraba o se estaba en
una pesadilla interminable”. Siglo XVI.
El problema de los salarios y la fuerza de trabajo en un país minero por
excelencia como el Perú resultan controversiales y genera ardientes polémicas.
Desde los voceros empresariales se sostiene que las remuneraciones de los
trabajadores de la minería incluyendo obreros, empleados, supervisores,
profesionales y gerentes, están por encima del resto de trabajadores en el
mercado salarial. Es decir, serían los mejores pagados del país. Es más, la
interesada comparación usual es con los trabajadores de la educación, salud, o
policías, resaltando que el sector minero paga más de tres o cinco veces los
salarios vigentes en otras ramas.
De otro lado, los representantes de los sindicatos y federaciones mineras,
señalan que los salarios y remuneraciones de los trabajadores, son “salarios de
explotación”, es decir, que las condiciones de trabajo infrahumanas, las
extenuantes jornadas de trabajo de más de 12 horas diarias a más de 4,000 metros
de altitud, en socavones húmedos y oscuros, donde en muchas unidades los
trabajadores tienen que probar sus alimentos al interior de los túneles para no
perder tiempo en el descanso. ¡Una especie de comida rápida en la altura!
A ello se debería sumar, los recurrentes accidentes de trabajo fatales
mayormente por desprendimientos de piedras, más la contaminación por la
respiración de partículas que afecta la respiración en el mediano plazo, con la
silicosis que “pudre los pulmones”, es decir con condiciones deplorables de
trabajo que podrían reproducir lo que dijera en el siglo XVI el padre dominico
Fray Domingo de Santo Tomás en razón de las minas de plata de Potosí y de
mercurio en Huancavelica cuyos metales se “exportaban” a la España Imperial:
“No es plata lo que se envía a España, es sudor y sangre de los indios”.
Si bien esta imagen ha sido superada en el Perú, en especial en la gran minería
de oro y cobre que con las técnicas de producción a tajo abierto, en grandes
pozas de oxidación, y lixiviación, con equipo pesado que requiere una alta
calificación laboral, con rigurosas medidas de seguridad en el trabajo y
prevención ambiental, con campamentos decentes y confortables, se podría decir,
que la imagen de la explotación minera sería cuestión del pasado.
Mas esta sería una verdad a medias que esconde una sobreexplotación de los
trabajadores mineros en su mayoría andina, es decir a la discriminación salarial
se le debe sumar una discriminación étnica y cultural. El pésimo ejemplo de ello
sería Mra. Casapalca y sus conflictivas relaciones laborales, en la región
central del país con el uso y abuso de las llamadas contratas mineras.
La imagen es una realidad plena de contenido en empresas mineras de la mediana y
pequeña minería, donde se abonan salarios miserables recurriendo a la
tercerización del empleo y al abuso de los trabajadores de contrata, que
perciben la tercera parte o menos de los ingresos en relación a los trabajadores
formales y sindicalizados. Esta realidad incluso se agrava con la informalidad
minera, donde prácticamente a “pala y pico” como en el siglo XVIII se explota
particularmente oro, con mecanismos de adelantos de dinero y material al margen
de la grave contaminación ambiental por el uso indiscriminado del mercurio.
Es más, la explotación de la fuerza de trabajo en los lavaderos de oro en
departamentos como Madre de Dios donde recurren a formas cuasi esclavistas de
dominación, inimaginables en la mentalidad europea. En esta realidad, la
capacidad regulatoria y protectora del Estado es débil por no decir inexistente.
El trabajo no comparte boom minero
En verdad, asumiendo la minería moderna donde el gasto de personal, es decir, de
los trabajadores directos comprometidos en el costo de ventas, que corresponden
a las operaciones propias de producción, más el gasto de personal en la cuenta
de costos y gastos de venta y administrativos, que incorpora a los empleados,
supervisores y gerentes, se podría afirmar que los ingresos de los trabajadores
de la minería en el Perú no tienen proporcionalidad con la riqueza creada.
Así, en un artículo anterior titulado “Minería: Ganancias Extraordinarias e
Inesperadas” que se puede revisar en mi blog, señalaba que el sector minero está
percibiendo: “ganancias extraordinarias (que) se obtienen en la esfera
productiva en razón de las asimetrías en la relación capital/ trabajo, en un
sector que explota recursos naturales no renovables, donde la ley del mineral
determina el carácter comercial de la explotación”. Esta relación de desigualdad
donde las utilidades se incrementan y los salarios disminuyen en relación a la
riqueza creada, constituye un hecho económico que se explica por la debilidad en
la capacidad negociadora de los sindicatos después de más de doce años de
políticas de ajuste estructural, privatizaciones y control salarial, súmase a
ello la atomización o dispersión de las organizaciones sindicales, muchas de
ellas promovidas por las propias empresas.
De esta manera los ingresos básicos oscilan entre 50 a 60 nuevos soles diarios a
los cuales habría que sumar los colaterales en la gran minería, es decir los que
conforman las remuneraciones que incluyen los beneficios y condiciones de
trabajo, estamos con ingresos que fluctúan entre los 3,500 nuevos soles a 6,000
nuevos soles dependiendo la condición de obrero o empleado. Asumiendo que la
gerencia percibe un “salario multiplicado a la n potencia” como diría Adam Smith
en función de la responsabilidad de la gestión, se podría decir que los salarios
o mejor aún de las remuneraciones de los trabajadores del sector minero no
guardan proporción con la riqueza creada gracias al “boom minero”. Por el
contrario utilizando la teoría de los salarios relativos éstos disminuyen en
función a la riqueza.
Es decir, frente a las ganancias extraordinarias que están percibiendo los
accionistas de las empresas mineras en razón de los altos precios de los
minerales, los trabajadores no están captando mayores ingresos como sería
deseable en razón de la modernidad de las relaciones entre el capital y trabajo.
Ello se explica por la firma de convenios laborales a largo plazo con más de
tres a seis años de vigencia, con incrementos al básico anuales de 3 a 6 nuevos
soles diarios dependiendo de la capacidad negociadora de los sindicatos. Son
pocas las empresas que tienen pactadas condiciones de “ganancias compartidas”
que se abonen trimestralmente y que dependen en última instancia de los precios
internacionales y de los volúmenes producidos. ¡A mayores ganancias mayores
debieran ser los ingresos de los trabajadores!
Esta realidad se agrava por las limitaciones legales para que los trabajadores
perciban el íntegro de sus participación por la distribución de las utilidades
que según el DL 892 del 11 de noviembre de 1996 estipulaba que el íntegro del 8
% de la utilidades, o renta neta antes de impuestos a la renta, se distribuyese
entre todos los trabajadores con contrato indeterminado, es decir formales,
teniendo en cuenta los días trabajados (50%) y en función a los niveles de
ingresos (50%), de allí que los funcionarios y gerentes se llevan “la parte de
león”.
En tal sentido, sino fuera por la llamada distribución de utilidades, que
desgraciadamente en muchas empresas tiene como límite las 18 remuneraciones, en
razón de regulaciones posteriores que vulneran el espíritu de la ley. Así,
legalmente los trabajadores mineros están impedidos de percibir el íntegro de la
distribución de utilidades pues la limitación de 18 remuneraciones por
distribución de utilidades afecta a los trabajadores en especial a la gran
minería como Antamina, Mra. Yanacocha, Southern Perú Copper, Mra. Cerro Verde,
etc.
Esto ha generado durante el 2007 y parte del 2008 numerosos conflictos entre los
sindicatos mineros asociados en la Federación Nacional de Trabajadores Mineros
Metalúrgicos y Siderúrgicos, que ha llevado a paralizaciones y huelgas
nacionales con mayor o menor efecto, demandando el íntegro de la distribución de
utilidades sin deducciones, protestas justas pero que provocan un malestar en el
sector y en el país ante el “boom minero” que no se traslada a los trabajadores
mineros.
Es más, como parte del diferencial del 8 % de la renta neta no distribuido a los
trabajadores se transfieren a los gobiernos regionales, se recrean mayores
conflictos sociales pues los valores transferidos superan los 450 millones de
nuevos soles (US$ 150 millones), como es el caso del departamento de Ancash, que
deben ser invertidos en infraestructura. Es decir, en algunos departamentos esta
detracción de las utilidades de los trabajadores se ha convertido en un ingreso
más o menos regular de allí la lucha tenaz por mantenerlos frente al gobierno
central.
Ello significa que los trabajadores mineros tienen limitaciones para los
aumentos de los salarios básicos, en una relación moderna donde capital y
trabajo resulten ganadores. Son escasas las negociaciones de las empresas donde
los incrementos remunerativos se determinen en función de la posición de
mercado, la rentabilidad empresarial, y los positivos ratios empresariales y
productividad.
En el Perú, se debe insistir que las remuneraciones pagadas a los trabajadores
mineros, es decir, los salarios básicos más los beneficios y condiciones de
trabajo fluctúan entre los 3,500 a 6,000 nuevos soles (1,162 a 2,000 dólares)
según la condición de obrero o empleado en la Gran Minería, ingresos que
aumentan con la distribución de utilidades pero constituyen una fracción frente
a los salarios mineros vigentes en Canadá, Australia y Estados Unidos de
Norteamérica.
Salarios relativos en caída
El gran economista inglés David Ricardo a inicios del siglo XIX sostenía en su
obra Principios de Economía Política y Tributación, que “la proporción que
debería pagarse en concepto de salarios es de importancia máxima en lo que atañe
a las utilidades, pues bien se comprende que las utilidades serán altas o bajas,
exactamente en proporción a que los salarios sean bajos o altos…”. Es decir,
esta realidad se confirma cuando analizamos las utilidades extraordinariamente
altas, y los salarios bajos por decir lo menos, según la información estadística
de las empresas mineras que operan en el país y que cotizan en la Bolsa de
Valores de Lima, más otras empresas.
Esto que se sostuvo en la Inglaterra en plena Revolución Industrial se confirma
crudamente en nuestro país cuando uno analiza la realidad de los gastos de
personal en relación a los ingresos totales por ventas que tienen las empresas
mineras que operan en el Perú. Para ello utilizamos el cuadro que estima la
relación o participación del gasto de personal frente a los ingresos por ventas
para el año 2007.
A nivel de empresa los trabajadores de Shougang Hierro Perú, son los que han
mantenido la más alta participación del gasto de personal en relación a los
ingresos totales por ventas. La misma representa el 11.20 % para el 2007 que se
ha mantenido gracias a las reiteradas huelgas indefinidas que realizan los
trabajadores sindicalizados que tienen en la población de Marcona en la
provincia de Nazca del departamento de Ica un incondicional aliado.
A nivel de las empresas auríferas como Mra. Yanacocha, la participación de los
gastos de personal en relación a los ingresos por ventas, se han mantenido sobre
el 5% de las ventas. Otra manera de decirlo, es que durante el 2005 y 2006
bastaban menos de 25 días de ingresos por ventas para financiar el íntegro del
gasto de personal del costo de ventas, la carga de personal de los costos y
gastos administrativos. Evidentemente el gasto de personal se incrementó a casi
8 % en el 2007, en razón de los menores ingresos de exportación debido a una
menor producción, y también a la vigencia del sindicato de trabajadores.
En relación a las empresas del cobre como Southern Copper Perú Corp., donde
gracias a los extraordinarios precios del cobre, plata y molibdeno los ingresos
por ventas han transitado de los 2,159 millones de dólares en el 2005 a los
3,192 millones en el 2007, y los gastos de personal han pasado de los 94
millones de dólares en el 2005 a 126 millones en el 2007. Ello ha determinado
que la relación o participación de los gastos de personal en relación a los
ingresos se diluya por debajo del 4%, lo que significa que con menos de quince
días de ingresos prácticamente se financia el total de la planilla.
Por último, la empresa Doe Run Perú, responsable de las operaciones del complejo
minero metalúrgico más importante del país, en La Oroya y que está realizando
importantes inversiones para el cumplimiento de los programas ambientales que
datan de la época de la Cerro de Pasco Corporation. Si los ingresos de
exportaciones equivalen a más de 3.5 millones diarios de dólares, el total de
los gastos de personal se cubren en menos de 22 días. Por tanto, con menos de un
mes de exportaciones la empresa financia el íntegro de la planilla de todos los
trabajadores, con el agravante que la empresa no está abonando el 10 % de la
participación de la renta como distribución de utilidades por ser una empresa
industrial, sino el 8% como si fuese minera extractiva.
En el caso de Doe Run empresa metalúrgica, el gasto de personal fue de 64
millones en el 2005 para arribar a los 77 millones de dólares en el 2007,
representando una disminución de la participación del gasto de personal en
relación a los ingresos del 10% al 6%.
Por último, en una empresa moderna propia de una globalización de los mercados,
con libertad de movimiento de los factores productivos como el capital, la
tecnología, y mercancías, los trabajadores de la minería en el Perú, no están
percibiendo los beneficios del llamado boom minero, esta realidad tenderá
agravarse en la frágil democracia de nuestro país. Ello resulta paradójico pues
fueron los trabajadores mineros organizados los que se opusieron a la violencia
terrorista y muchos de sus dirigentes sindicales fueron asesinados en las
décadas pasadas.
De allí la necesidad de replantear las relaciones entre el capital y el trabajo,
tendiendo a una globalización de los salarios e ingresos laborales en el marco
de la filosofía de la responsabilidad social empresarial. En una relación
moderna propia de una economía global, los salarios debieran estar determinados
por la rentabilidad empresarial y la productividad del trabajo, de allí la
necesidad de incrementar los sueldos y salarios de los trabajadores mineros que
al final de cuentas se gastan con un efecto multiplicador en el país.
Relación del Gasto Total en Personal y los Ingresos Totales por Ventas de las
Principales Empresas Mineras que Cotizan en la Bolsa de Valores de Lima – Año
2007*
|
Empresas Mineras
|
2005
|
2006
|
2007
|
|
1
|
Shougang Hierro Perú
|
11.74%
|
11.21%
|
11.20%
|
|
2
|
Cía. Minera Atacocha
|
9.96%
|
9.53%
|
11.14%
|
|
3
|
Cía. Minera Milpo
|
11.06%
|
10.71%
|
8.84%
|
|
4
|
Volcan Compañía Minera
|
15.94%
|
10.09%
|
8.58%
|
|
5
|
Cía. de Minas Buenaventura
|
11.34%
|
11.46%
|
8.07%
|
|
6
|
Minera Yanacocha
|
5.86%
|
5.64%
|
7.98%
|
|
7
|
MINSUR
|
8.21%
|
7.74%
|
7.31%
|
|
8
|
Doe Run Perú
|
10.41%
|
5.86%
|
6.00%
|
|
9
|
Empresa Mra Los Quenuales
|
9.56%
|
4.70%
|
4.10%
|
|
10
|
Southern Copper Perú Corp.
|
4.35%
|
3.49%
|
3.96%
|
|
11
|
Minera Barrick Misquichilca
|
2.64%
|
2.38%
|
2.38%
|
|
12
|
Soc. Minera Cerro Verde
|
5.34%
|
3.39%
|
2.25%
|
|
Total 22 empresas mineras de BVL
|
6.67%
|
5.32%
|
5.19%
|
(*) Se Incluye la información de Doe Run Perú SRL, según los Estados Financieros
y Memoria 2006. Fuente: CONASEV. Memorias y Notas a los Estados Financieros de
las empresas. MINEM (Declaración Anual Consolidada).
Más información en:
http://www.mancozaconetti.com y
http://kuraka.blogspot.com
Publicado en
Poder Ciudadano el 30 de
julio de 2008. Reproducido en el semanario Peripecias Nº
107 el 30 de julio de 2008. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con
fines informativos y educativos. |